Comunidades del río Nanay denuncian al Estado peruano por no impedir el avance de la minería ilegal 

Los pobladores de las comunidades nativas y campesinas asentadas a lo largo de la cuenca  del río Nanay, en la región Loreto, demandaron al Estado peruano ante la Secretaría General de la  Comunidad Andina (SGCAN), por incumplir la Política Andina de Lucha contra la Minería Ilegal y otras  normas comunitarias diseñadas para proteger el medio ambiente y los derechos fundamentales de las  comunidades amazónicas. 

La denuncia, entregada el viernes 27 de junio, sostuvo que el Perú ha incumplido sus compromisos  regionales para enfrentar la minería ilegal. Según los denunciantes, el país no ha tomado acciones  efectivas para frenar esta actividad, controlar sustancias tóxicas como el mercurio y coordinar  esfuerzos con otros países andinos frente al crimen organizado. Además, critican la ampliación del  REINFO, un “mecanismo de formalización” que, lejos de frenar la informalidad, habría facilitado la  expansión de la minería ilegal. Esto ha dejado a las comunidades del Nanay en una situación crítica,  afectando su entorno natural, seguridad, salud y forma de vida.  

Daño ambiental: una de las consecuencias más visibles del incumplimiento estatal La minería ilegal ha generado un aumento significativo de la deforestación en la Amazonía,  contaminación de ríos con mercurio, alteración de los cauces naturales y pérdida acelerada de  biodiversidad. Estos impactos ponen en riesgo no solo a las comunidades del Nanay, sino también a  ciudades como Iquitos que dependen de esta cuenca hidrográfica para el abastecimiento de agua. 

De hecho, un estudio realizado por CINCIA en octubre de 2024 da cuenta de la gravedad del daño  ambiental: detectó altos niveles de mercurio en el cabello de habitantes de comunidades ribereñas de  los ríos Nanay y Pintuyacu. El 79% de los 273 casos analizados presentó concentraciones superiores a  las recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que evidencia el riesgo que  enfrentan estas poblaciones por la contaminación derivada de actividades mineras ilegales. 

Impacto social y en derechos humanos: una expresión directa del abandono estatal Las comunidades también denunciaron desplazamientos forzados, amenazas y ataques a defensores  ambientales, reclutamiento de menores por redes criminales, explotación sexual en campamentos  mineros ilegales y el deterioro de la organización comunal y las prácticas culturales ancestrales. 

Consecuencias económicas y de seguridad: efectos colaterales  

La expansión de la minería ilegal ha fortalecido a las redes delictivas involucradas en el tráfico de  insumos químicos, lavado de activos y exportación ilegal de oro. Además, esta actividad alimenta a la  corrupción y termina por afectar la reputación internacional del Perú en diversos foros. 

Para los denunciantes, esta acción no representa una confrontación, sino un ejercicio legítimo de  defensa de su territorio, su salud y su futuro. Lo que esperan es que la Secretaría General de la  Comunidad Andina determine el incumplimiento del Perú y emita recomendaciones para corregir el  rumbo. Al mismo tiempo, exigen al Estado peruano que alinee su estrategia contra la minería ilegal  con los compromisos andinos y garantice los derechos de las poblaciones afectadas.