La relación entre Marcus Stroman y los New York Yankees ha tomado un giro inesperado en el inicio de los entrenamientos primaverales de 2025. Aunque el lanzador derecho cumplió con los exámenes físicos obligatorios, su ausencia en las primeras prácticas ha generado especulaciones y tensiones dentro del equipo.
Stroman, quien firmó un contrato de dos años y 37 millones de dólares en enero de 2024, no tuvo el desempeño esperado en su primera temporada con los Yankees. En 30 apariciones (29 como abridor), registró una marca de 10-9 con una efectividad de 4.31, pero su segunda mitad de campaña fue preocupante, con una efectividad de 5.79 en sus últimos 15 juegos. Estos números lo dejaron fuera de la rotación en la postemporada.
Ante sus inconsistencias, los Yankees reforzaron su rotación con la contratación del zurdo estelar Max Fried. Ahora, con Gerrit Cole, Carlos Rodón, Clarke Schmidt y Luis Gil en el equipo, Stroman quedó relegado al sexto lugar en una rotación que normalmente opera con cinco abridores.
La situación contractual del lanzador añade más incertidumbre. Con un salario de 18 millones de dólares para 2025 y una opción de jugador para 2026 si alcanza 140 entradas lanzadas, su contrato se ha convertido en un problema para los Yankees, quienes buscan reducir su nómina y evitar el impuesto de lujo.
La tensión aumentó cuando Stroman eliminó su cuenta de Instagram y dejó de seguir a los Yankees en redes sociales. Además, su agente aseguró que no participará en entrenamientos hasta la fecha límite establecida por el acuerdo colectivo, el 22 de febrero.
El manager Aaron Boone ha intentado calmar la situación, describiendo la ausencia de Stroman como una “desconsideración habitual” y asegurando que el equipo lo está “preparando para lanzar”. Sin embargo, la incertidumbre sigue creciendo y el futuro de Stroman con los Yankees es cada vez más incierto.















