Con el objetivo de visibilizar las historias de emprendedoras que impulsan iniciativas sostenibles en sus territorios, se lanzó la campaña Mujeres Futuro Circular 2026, una iniciativa que pone en vitrina experiencias de liderazgo femenino vinculadas a la economía circular. Bajo el lema “Generación que regenera”, la campaña destaca a ocho mujeres líderes que han transformado sus iniciativas en motores de cambio para sus familias y comunidades.
Las protagonistas de esta edición se suman a una red de 32 emprendedoras que en los últimos años han demostrado que es posible generar oportunidades económicas mientras se protege la biodiversidad y se promueven prácticas productivas responsables. La iniciativa forma parte de proyectos impulsados por la Unión Europea que promueven la transición hacia una economía circular en el Perú, en el marco de una apuesta de cooperación bilateral entre Perú y Europa.
La campaña es impulsada por ASPEm, Autre Terre, Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF), CESVI, Diakonia, Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), Tejiendo Sonrisas, Terra Nouva y Welthungerhilfe (WHH), con el apoyo de la Unión Europea y en alianza con la Universidad de Lima, a través del Centro de Sostenibilidad (Responde ULima) e Impulso Circular Media.
Mujeres que lideran el cambio
Yessica Montoya Muñoz, agrónoma y presidenta de la Cooperativa Agraria Productores de Tara del Norte, en Cajamarca. De la mano con Autre Terre, lidera la producción y comercialización sostenible del árbol de tara y cultivos andinos, promoviendo el aprovechamiento integral del recurso y el manejo forestal sostenible. Junto a un equipo conformado en su mayoría por mujeres (muchas de ellas madres solteras).
En Madre de Dios, Jane del Castillo Ramírez, del Comité de Mujeres Emprendedoras de la
comunidad nativa Boca Pariamanu, impulsa un modelo de turismo comunitario que demuestra que conservar el bosque también puede generar desarrollo. De la mano con CESVI y Tejiendo Sonrisas, promueve oportunidades económicas para mujeres y jóvenes mediante experiencias vivenciales para los visitantes, como recorridos fluviales, degustación de cacao local y demostraciones de tejido artesanal, fortaleciendo la economía local mientras protege el territorio en la Amazonía.
Desde Ayacucho, Vilma Lapa Echaccaya, de la asociación APROCADISA, impulsa desde 2020 – con apoyo de Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF) – la transición del monocultivo de coca hacia el cacao, apostando por un modelo más rentable y sostenible. Hoy cuenta con más de 6 mil plantas en producción y vende grano, con proyección de iniciar este año el procesamiento de chocolate y pasta de cacao. En su asociación, integrada por 52 productores, de los cuales el 80 % son mujeres, trabajan en la búsqueda de mercados. Además, elabora compost con cáscara de cacao, plátano, hierbas y estiércol, logrando recuperar sus suelos.
En Apurímac, Inocencia Ccorahua Flores es parte de la Zona de Agrobiodiversidad Paymakis, en Lambrama, y promueve su producción a través de la marca colectiva del mismo nombre. A través del proyecto Ruway que impulsa el Instituto de Desarrollo y Medio Ambiente (IDMA), cultiva papa nativa y maíz, elabora tejidos de lana y articula propuestas vinculadas al turismo rural, revalorizando los saberes altoandinos. Su trabajo integra compostaje, uso de abonos y tintes naturales, conservación de semillas y protección de manantes y qochas, fortaleciendo la biodiversidad y la nutrición local.
También en Ayacucho, Yesica Godoy Mallqui, presidenta de la Asociación Los Lirios de Totorabamba y socia de la Cooperativa Agraria Frutos del Ande, en Ayacucho. De la mano con Autre Terre, lidera procesos de producción, acopio y transformación de productos andinos, generando ingresos sostenibles para mujeres de su comunidad. Su trabajo fortalece la economía circular comunitaria y promueve la participación activa de mujeres en espacios productivos y organizativos.
En el sector textil, Lesly Ormeño Varillas, fundadora de ALMA BOHEMIA EIRL, impulsa, con apoyo de ASPEm, el empoderamiento femenino a través de prendas que transmiten mensajes de fortaleza y resiliencia. Con frases como “Guerrera”, “Libre” y “Visionaria”, su propuesta busca generar transformación personal y motivar a las mujeres a superar situaciones adversas. Además, desarrolla la línea “Belleza por Cenizas”, una colección elaborada a partir de mermas textiles y prendas en desuso, que promueve la reutilización de materiales, contribuyendo al medio ambiente.
Karina Quispe Cunto, del centro poblado de San Agustín, en Ayacucho, integra la Asociación APAUD, impulsando su marca Santa Cacao. Con apoyo de Agrónomos y Veterinarios Sin Fronteras (AVSF), produce variedades como VRAEM 99, VRAEM 15 y CCN-51, y suma 17 años dedicada al cacao. Fue parte de la única familia que apostó por sembrar cacao como alternativa para erradicar la coca en su zona. Preside la iniciativa “Mujeres Líderes”, que reúne a 40 productoras y promueve la participación femenina frente al machismo local.
Finalmente, Fanni Guerrero Llatas, presidenta de la Olla Común de la Asociación 8 de Octubre en Villa María del Triunfo, lidera junto a otras mujeres la preparación organizada de alimentos nutritivos y accesibles para su comunidad. Con apoyo de CESVI, Tejiendo Sonrisas y Welthungerhilfe (WHH), incorpora un enfoque sostenible: gestiona la recolección de frutas y verduras de mercados locales y promueve el aprovechamiento de cáscaras y tallos para la elaboración de compost.
