Más de dos millones de mujeres en el Perú y 190 millones en el mundo padecen endometriosis, una enfermedad inflamatoria, crónica y sistémica que compromete seriamente la salud física, emocional y reproductiva de quienes la enfrentan. A pesar de su alta prevalencia y del impacto que tiene en la calidad de vida de quienes la padecen, sigue siendo subdiagnosticada y en muchos casos ignorada.
La endometriosis ocurre cuando el tejido similar al que recubre el interior del útero (endometrio) crece fuera de él, en órganos como los ovarios, las trompas de Falopio, la vejiga o el intestino. Este crecimiento anómalo provoca un proceso inflamatorio que puede generar dolor pélvico intenso, sangrado abundante, trastornos digestivos, fatiga e infertilidad.
Una de las principales dificultades para un diagnóstico oportuno es que muchos de sus síntomas se confunden o minimizan al considerarse parte habitual del ciclo menstrual. Esta normalización ha llevado a que la medicina haya restado, históricamente, importancia al sufrimiento de las mujeres, retrasando por años la detección de la enfermedad.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), no existe una cura definitiva para la endometriosis, pero sí tratamientos para controlar sus síntomas. Estos pueden incluir terapias hormonales, manejo del dolor y en casos más complejos, intervenciones quirúrgicas. La elección del tratamiento dependerá de la gravedad de los síntomas, el avance de la enfermedad y el deseo de la paciente de preservar su fertilidad.
En el Perú, se ha dado un paso importante gracias a la Ley N.º 31868, impulsada por la Asociación de Pacientes con Endometriosis. Esta norma promueve el acceso al diagnóstico temprano y al tratamiento integral de la enfermedad. Su implementación busca garantizar el reconocimiento de la endometriosis dentro del sistema de salud nacional y la creación de protocolos médicos específicos y un enfoque multidisciplinario en su atención.
La visibilización de esta enfermedad es clave. Informar, educar y sensibilizar a la sociedad sobre la endometriosis es fundamental para romper los tabúes que la rodean, empoderar a las pacientes y fortalecer la respuesta del sistema de salud.
La detección temprana y el seguimiento médico continuo son determinantes para mejorar el pronóstico y evitar complicaciones. Por ser la endometriosis una enfermedad crónica, un tratamiento oportuno y un seguimiento continuo pueden cambiar la vida de millones de mujeres.
