Durante el invierno, los resfríos, gripes e infecciones respiratorias se vuelven más frecuentes, especialmente en los niños. Por ello, muchas familias buscan reforzar las defensas de sus pequeños a través de la alimentación. Sin embargo, en ese esfuerzo muchas veces se pasa por alto un problema silencioso y frecuente: la anemia infantil, una condición que no solo debilita el sistema inmune, sino que también afecta el desarrollo físico y cognitivo de los niños.
Según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (ENDES 2024), el 43,7% de los niños peruanos entre 6 y 35 meses de edad padece de esta condición, causada principalmente por la deficiencia de hierro.
“La anemia, reduce la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno, afectando la energía y la respuesta inmunológica. Un niño con anemia es más propenso a enfermarse y a tener una recuperación más lenta ante infecciones respiratorias típicas del invierno. Frente a esta realidad, es importante una alimentación adecuada que fortalezca su sistema inmunológico”, comenta la nutricionista Neliza Zuñiga, docente de Nutrición y Dietética de la Universidad Norbert Wiener.
Ante este panorama la especialista brinda cinco consejos clave para reforzar las defensas de los niños durante el invierno y reducir el riesgo de anemia:
- Potencia su consumo de hierro. El hierro es un micronutriente esencial para las defensas. Las fuentes de origen animal —como hígado, sangre, carnes rojas y vísceras— tienen mejor absorción. En cambio, el hierro de origen vegetal (menestras, vegetales de hoja verde) debe combinarse con alimentos ricos en vitamina C, como el limón o la naranja, para mejorar su absorción.
- No descuides las vitaminas claves. La vitamina A protege las barreras del organismo contra virus y bacterias. Se encuentra en alimentos como hígado, yema de huevo, lácteos enteros, así como en vegetales (naranjas, zanahoria, zapallo) y hojas verdes (espinaca, acelga). Por su parte, la vitamina D, que ayuda a prevenir infecciones respiratorias, está en el pescado azul (sardina, atún), huevos y lácteos fortificados.
- Incluye alimentos fermentados y frutos secos. El yogurt es una excelente fuente de probióticos, ideales para fortalecer el microbiota intestinal, clave en la respuesta inmunológica. También se recomienda incluir nueces, pecanas, almendras y maní unas seis veces por semana, debido que aportan zinc y ácidos grasos esenciales como el omega 3.
- Refuerza su alimentación en las loncheras. Una buena lonchera debe incluir: una fruta fresca (papaya, mandarina o kiwi, por ejemplo), una fuente de proteína (huevo, queso, pollo o yogurt), un alimento energético (pan, avena, papa o camote) y agua.
- Reduce el consumo de procesados y azúcares. Una dieta rica en ultraprocesados y azúcares añadidos desplaza el consumo de alimentos nutritivos. También es importante mantener horarios regulares y evitar dietas monótonas o poco variadas.
“Finalmente, es clave que los niños aprendan a comer bien en casa para que luego acepten estos alimentos en la lonchera, Los niños con deficiencia de nutrientes clave como hierro, zinc o vitaminas A y D están más propensos a enfermarse en invierno. La alimentación debe ser vista como una herramienta activa de prevención”, señala la especialista de la Universidad Norbert Wiener.
