DragonForce es una banda de ransomware (secuestro de información) en proceso a transformarse en una infraestructura que permita a grupos cibercriminales lanzar ataques bajo sus propias marcas, impulsando una nueva etapa del cibercrimen organizado. A nivel regional, en Latinoamérica, esta banda contabiliza ataques en Brasil, Argentina, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana. ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, analiza cómo DragonForce evolucionó hasta convertirse en una plataforma criminal para múltiples grupos afiliados, cómo potencia al ecosistema del cibercrimen y qué alertas levanta para las empresas.
“DragonForce pasó de ser un grupo de ransomware as a service a adoptar un modelo que sus operadores describen como un «cartel». Esto representa la consolidación de una tendencia: el paso del ransomware como malware al ransomware como plataforma de servicios criminales.”, comenta David González, Investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica. “DragonForce hoy ofrece toda la infraestructura para que otros grupos cibercriminales operen bajo su plataforma: paneles de administración, sitios de filtración, sistemas de negociación y herramientas para administrar víctimas. También cuentan con soporte técnico para afiliados”, agrega.
DragonForce apareció en la escena del cibercrimen durante la segunda mitad de 2023 como un grupo de ransomware as a service. Su primera actividad registrada data de diciembre de 2023, y a partir de esa fecha (y hasta el momento), acumula casi 600 víctimas en más de 60 países según los registros públicos recopilados por ransomware.live.
Si bien Estados Unidos es su principal objetivo de ataque (con casi 300 incidentes registrados), también contabiliza víctimas en Canadá, Australia y el Reino Unido, entre tantos otros. A nivel regional, en Latinoamérica contabiliza ataques en Brasil, Argentina, Colombia, México, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana.















