Las enfermedades crónicas no transmisibles —entre las que destacan la diabetes mellitus tipo 2 (DMT2), la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal crónica— afectan a decenas de millones de personas en el mundo, ejerciendo una presión creciente sobre los sistemas de salud. De acuerdo con datos oficiales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS)1 su crecimiento ha sido exponencial durante las últimas décadas; además, son la principal causa de muerte y discapacidad entre la población mundial.
Caracterizadas por una evolución lenta, estas afecciones demandan un manejo clínico integral y cuidados prolongados a lo largo de los años, lo que incrementa de forma sustancial los costos médicos y altera profundamente la calidad de vida de quienes las padecen.
Según la Federación Internacional de Diabetes (IDF Diabetes Atlas, 11ª edición, 2025), en el año 2024 se estimó que 1.3 millones de adultos peruanos viven con diabetes mellitus. Además, el 25.5% de los casos están sin diagnosticar y la prevalencia ajustada por edad es de 6.4%. Se estima que 7,217 muertes al año en adultos de 20 a 79 años son atribuibles a esta enfermedad en el país2.
Según el doctor Rafael Martinez, director médico de Adium Perú, la incidencia de esta enfermedad no deja de crecer en el país, impulsada no solo por la predisposición genética, sino también por hábitos de vida que afectan a toda la población: dietas ricas en sodio, grasas saturadas y trans, el consumo excesivo de bebidas azucaradas y un estilo de vida cada vez más sedentario. “La herencia familiar marca el punto de partida, pero son estos excesos dietéticos y la inactividad los que están catapultando esta epidemia a nivel nacional”, puntualiza el especialista en medicina interna.
Por su parte, la insuficiencia cardíaca (con y sin DMT2) es la principal causa de hospitalización en personas mayores de 65 años y su prevalencia aumenta en América Latina, especialmente debido al envejecimiento de la población y al aumento de factores de riesgo como la hipertensión y la propia diabetes. Las mujeres son más afectadas a edades avanzadas, mientras que en los hombres es más frecuente en edades más tempranas.
En un primer momento la mayoría de las personas no tienen síntomas; la dificultad respiratoria (disnea) y el cansancio se desarrollan gradualmente a lo largo de días o de meses. A medida que el bombeo del corazón se vuelve menos eficaz, la sangre puede acumularse en otras zonas del cuerpo como los pulmones, hígado, tracto gastrointestinal, al igual que en brazos y piernas; al paciente que sufre de estos síntomas se le diagnostica con una insuficiencia cardíaca congestiva.
Mientras que la enfermedad renal crónica, (con y sin DMT2) es la disminución lenta y progresiva (a lo largo de meses o años) de la capacidad de los riñones para filtrar los productos metabólicos de desecho presentes en la sangre.
Los síntomas pueden incluir micción nocturna, fatiga, náuseas, sensación de picazón que provoca el deseo de rascar la piel (prurito), espasmos y calambres musculares, pérdida de apetito, confusión, dificultad para respirar e hinchazón corporal (con mayor frecuencia en las piernas).
“Los tres padecimientos frecuentemente coexisten, y cada uno de ellos empeora el pronóstico del otro; sin embargo, no necesariamente un mismo paciente va a padecer de los tres al mismo tiempo. En el caso de los pacientes que ya padecen alguna de las tres, es importante seguir las recomendaciones y chequeos que el médico tratante indique, de esta manera se mantendrán controlados los factores que pudieran incidir en los otros dos padecimientos”, explicó el doctor Martinez.
Un enfoque médico integral basado en evidenciacientífica
En Perú se dispone de terapias de triple impacto que mejoran de forma integral la calidad de vida en pacientes con DMT2, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica.
La dapagliflozina y la empagliflozina — son dos inhibidores de los SGLT2 selectivo y reversible de alta potencia— promueve la eliminación de glucosa por la orina en pacientes con DMT2; alivia la sobrecarga del corazón y frena el avance del daño renal en pacientes con y sin DMT2.
Ambas moléculas se encuentran disponibles como monoterapia. Adicionalmente, existe la combinación de empagliflozina y metformina que aumenta la sensibilidad a la insulina, reduce la producción hepática de azúcar y potencia la captación de glucosa en los tejidos periféricos en pacientes con DMT2. Estas opciones ofrecen un abordaje multidimensional que regula el azúcar en sangre, protege el sistema cardiovascular y preserva la función renal.
De acuerdo con el director médico: “algunos de los beneficios que se pueden mencionar en estos tratamientos en insuficiencia cardíaca es la disminución de ingresos a hospitales y consultas a emergencias. En insuficiencia renal crónica evitan que la enfermedad progrese a tal punto que disminuye la cantidad de pacientes que necesitan un trasplante renal o que lleguen a necesitar diálisis y en la DMT2 previene las complicaciones, particularmente, las del corazón y riñones”.
“La medicina actual ya no se limita a controlar la glucosa o la presión arterial de manera aislada. Hoy entendemos que el corazón, los riñones y el metabolismo están profundamente conectados, y necesitamos abordarlos de forma conjunta y temprana”, sostuvo el doctor Martinez.
El envejecimiento de la población, el alza de la obesidad y la mayor supervivencia tras el diagnóstico han disparado la prevalencia de estas tres afecciones. Para frenarlas, la clave está en la prevención: al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, una dieta basada en frutas, verduras y cereales integrales, un manejo eficaz del estrés, la abstención de tabaco y la moderación en el consumo de alcohol.
Es recomendable tratar y controlar las afecciones como la enfermedad de las arterias coronarias, la presión arterial alta y la obesidad. Así como consultar a su médico de cabecera para evaluaciones periódicas y prevenir el desarrollo de estas enfermedades frecuentes.
Mientras que la enfermedad renal crónica, (con y sin DMT2) es la disminución lenta y progresiva (a lo largo de meses o años) de la capacidad de los riñones para filtrar los productos metabólicos de desecho presentes en la sangre.
Los síntomas pueden incluir micción nocturna, fatiga, náuseas, sensación de picazón que provoca el deseo de rascar la piel (prurito), espasmos y calambres musculares, pérdida de apetito, confusión, dificultad para respirar e hinchazón corporal (con mayor frecuencia en las piernas)5.
“Los tres padecimientos frecuentemente coexisten, y cada uno de ellos empeora el pronóstico del otro; sin embargo, no necesariamente un mismo paciente va a padecer de los tres al mismo tiempo. En el caso de los pacientes que ya padecen alguna de las tres, es importante seguir las recomendaciones y chequeos que el médico tratante indique, de esta manera se mantendrán controlados los factores que pudieran incidir en los otros dos padecimientos”, explicó el doctor Málaga.
Un enfoque médico integral basado en evidencia científica
En Perú se dispone de terapias de triple impacto que mejoran de forma integral la calidad de vida en pacientes con DMT2, insuficiencia cardíaca y enfermedad renal crónica.
La dapagliflozina y la empagliflozina — son dos inhibidores de los SGLT2 selectivo y reversible de alta potencia— promueve la eliminación de glucosa por la orina en pacientes con DMT2; alivia la sobrecarga del corazón y frena el avance del daño renal en pacientes con y sin DMT2.
Ambas moléculas se encuentran disponibles como monoterapia. Adicionalmente, existe la combinación de empagliflozina y metformina que aumenta la sensibilidad a la insulina, reduce la producción hepática de azúcar y potencia la captación de glucosa en los tejidos periféricos en pacientes con DMT2. Estas opciones ofrecen un abordaje multidimensional que regula el azúcar en sangre, protege el sistema cardiovascular y preserva la función renal.
De acuerdo con el médico especialista en medicina interna “algunos de los beneficios que se pueden mencionar en estos tratamientos en insuficiencia cardíaca es la disminución de ingresos a hospitales y consultas a emergencias. En insuficiencia renal crónica evitan que la enfermedad progrese a tal punto que disminuye la cantidad de pacientes que necesitan un trasplante renal o que lleguen a necesitar diálisis y en la DMT2 previene las complicaciones, particularmente, las del corazón y riñones”.
“La medicina actual ya no se limita a controlar la glucosa o la presión arterial de manera aislada. Hoy entendemos que el corazón, los riñones y el metabolismo están profundamente conectados, y necesitamos abordarlos de forma conjunta y temprana”, sostuvo el doctor Málaga
El envejecimiento de la población, el alza de la
