En el actual entorno empresarial peruano, la confianza ya no es una estrategia de gestión válida. Ante el incremento de casos de fraude interno, malversación y colusión dentro de las organizaciones, el abogado penalista y experto en cumplimiento, José Arturo Matos, lanza una alerta crítica: los gerentes y directivos pueden enfrentar procesos penales por «omisión de funciones» si no implementan sistemas que detecten el delito a tiempo.

Bajo la Ley N.° 30424, la empresa y sus líderes son responsables de los beneficios obtenidos mediante actos ilícitos cometidos por sus subordinados. Para Matos, el concepto de “yo no sabía” ha perdido validez jurídica. “La justicia penal hoy sanciona la falta de vigilancia. Si un empleado comete un fraude que beneficia a la empresa, o utiliza recursos de esta para actividades ilícitas, el gerente general puede ser procesado por no haber ejercido el control debido”, explica el especialista.

Señales de alerta de fraude interno:

Para proteger la libertad de los ejecutivos y la salud financiera de la compañía, José Arturo Matos recomienda identificar tres vulnerabilidades comunes:

  1. Concentración de poder en áreas críticas: Cuando una sola persona gestiona pagos, proveedores y aprobaciones sin una doble firma o auditoría externa.
  2. Falta de rotación y vacaciones: Empleados que se niegan a tomar descansos o rotar funciones suelen esconder irregularidades contables que solo ellos controlan.
  3. Inexistencia de canales éticos: Una empresa sin un canal de denuncias anónimo y seguro es ciega ante los reportes de sus propios colaboradores, quienes suelen ser los primeros en notar un fraude.

“El compliance no es un policía externo, es la brújula ética de la empresa. Implementar auditorías preventivas y protocolos de debida diligencia interna es la única forma de asegurar que el crecimiento de la compañía no esté cimentado sobre riesgos penales que puedan destruir la reputación y la libertad de sus líderes en cualquier momento”, concluye Matos.