Un estudio de Insight Hunting SEO de Impulso para APOTUR identifica que la gastronomía concentra el 49 % de las asociaciones positivas entre potenciales turistas internacionales, por encima del patrimonio arqueológico y la historia. Los resultados también evidencian desafíos en la gestión de servicios, accesos y plataformas de compra.
La gastronomía se ha convertido en el principal atributo asociado positivamente con el Perú entre los potenciales turistas internacionales, un resultado que refuerza su importancia para la competitividad del destino y el desarrollo de los negocios vinculados al sector. Según la actualización del estudio Insight Hunting SEO de Impulso para la Asociación Peruana de Operadores de Turismo Receptivo e Interno (APOTUR), el turismo gastronómico alcanza una incidencia del 49 %, por encima del patrimonio arqueológico y la historia, con 41 %.
El análisis comprende la actividad digital de 21.414.850 personas de Estados Unidos, España, México, Reino Unido, Brasil y Colombia, interesadas en visitar el Perú, entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de agosto de 2026. Los resultados muestran que la gastronomía ocupa el primer lugar entre las asociaciones favorables con el país, mientras que el patrimonio arqueológico, que incluye referentes como Machu Picchu y Cusco, registra una menor incidencia.
La gastronomía como oportunidad para la cadena de valor turística
El potencial de este atributo también se refleja en la experiencia de quienes ya visitaron el país. El estudio analizó adicionalmente la actividad digital de 1.427.670 visitantes internacionales que estuvieron en territorio peruano y encontró que la gastronomía genera experiencias que superan las expectativas de los viajeros.
Este resultado pone de relieve las oportunidades para los distintos actores que participan en la cadena de valor turística. Restaurantes, mercados, productores locales y cocinas regionales forman parte de una oferta que puede complementar los circuitos culturales y naturales, enriquecer la experiencia del visitante, ampliar las estancias y distribuir los beneficios de la actividad turística.
Desde una perspectiva empresarial, el posicionamiento gastronómico representa una fortaleza para articular propuestas turísticas con la oferta regional. Sin embargo, aprovechar ese atractivo requiere que los demás componentes del viaje respondan a las expectativas de los visitantes.
Las brechas operativas que enfrenta el sector
Los resultados también identifican dificultades en otros aspectos de la experiencia turística. Entre los visitantes internacionales analizados, la brecha entre la digitalización esperada y los problemas de las plataformas oficiales alcanza una incidencia del 64 %. Asimismo, la distancia entre la tranquilidad de la experiencia imaginada y la saturación o las dificultades logísticas registra un 59 %.
El diagnóstico se profundiza al analizar las quejas relacionadas con la cadena de valor turística. Los problemas administrativos y de plataformas para la compra de boletos alcanzan una incidencia del 77 %; la percepción de desamparo ante cancelaciones, el 64 %; y el incumplimiento de lo ofrecido en los tours, el 52 %.
En el caso del patrimonio arqueológico, los resultados plantean la importancia de proteger el posicionamiento de destinos como Machu Picchu mediante una gestión de entradas, accesos y servicios acorde con su valor cultural. Las dificultades logísticas, el desorden en el sistema de boletos y las noticias sobre huelgas y bloqueos forman parte de los factores asociados a una percepción desfavorable entre los potenciales viajeros.
“Tenemos fortalezas extraordinarias para seguir posicionando al Perú en los mercados internacionales, y la gastronomía es una de ellas. El desafío es aprovechar ese atractivo y acompañarlo de una experiencia integral que responda a las expectativas del viajero. Mejorar la gestión de entradas, fortalecer la formalización y elevar la calidad de los servicios contribuirá a consolidar la confianza y la recomendación del destino”, señaló Claudia Medina, presidenta del Consejo Directivo de APOTUR.
Para APOTUR, el reto del sector consiste en vincular el posicionamiento de la gastronomía peruana con mejoras concretas en la organización del viaje. La articulación de experiencias culinarias con la oferta cultural, natural y comunitaria de las regiones, junto con accesos transparentes y servicios confiables, constituye una oportunidad para fortalecer la reputación turística del Perú y generar más oportunidades para los negocios y las comunidades.