La mística y la potencia contestataria de Los Prisioneros están más vivas que nunca. En Santiago de Chile, el público vibró con una jornada histórica e intergeneracional: Miguel Tapia, baterista, compositor y pilar rítmico del legendario trío sanmiguelino, lideró un concierto antológico para conmemorar exactamente los 40 años del lanzamiento de Pateando Piedras (1986), el álbum que redefinió el sonido del rock latinoamericano.
Un despliegue monumental: Tres horas de historia, invitados y un setlist memirable
El recital en el Teatro Caupolicán ofreció un recorrido de casi tres horas que rompió el orden cronológico del disco para sorprender al público y repasar varias etapas de Los Prisioneros. La velada arrancó con un potente inicio sintético marcado por el teclado de «Muevan las industrias», enlazado de inmediato con el riff western de «Quieren dinero» y el clásico bailable «Sexo». A medida que la noche avanzaba, el bloque dedicado a Pateando Piedras se profundizó con pasajes de atmósfera oscura como «Estar solo» y la infaltable «¿Por qué no se van?».
El show tuvo momentos de alta carga emotiva cuando Miguel volvió a tomar las baquetas en su instrumento original para cantar el himno punk «¿Quién mató a Marilyn?». La cita sumó además a invitados de lujo: Cecilia Aguayo, tecladista histórica del grupo, subió al escenario para abordar la era del álbum Corazones, encendiendo el recinto con «Corazones rojos», «Noche en la ciudad» y «Estrechez de corazón». A esta fiesta se unieron Álvaro Henríquez (líder de Los Tres) en «Ultraderecha», Gonzalo Yáñez y Daniel Guerrero aportando en hits como «Que no destrocen tu vida», «Manzana» y «Amiga mía», y Manuel «Dunga» Caro (de La Combo Tortuga), quien encendió a la multitud con «Pa pa pa».
Tras un íntimo set acústico en el que resonaron «Paramar», «Mentalidad televisiva» y «Una mujer que no llame la atención», llegó el gran cierre de la noche: la interpretación del himno universal «El baile de los que sobran», ejecutado por Tapia con la guitarra acústica original con la que se grabó la canción en 1986. El broche de oro definitivo de la jornada fue a través del tema «Exijo ser un héroe». Toda esta experiencia estuvo respaldada por una banda sólida que integró a antiguos colaboradores como Coti Badilla, la guitarra de Marcelo, coristas y la emotiva presencia de su propio hijo en la batería.
Las posturas de los tres Prisioneros frente a las cuatro décadas del disco
A 40 años del hito que cambió la historia de la música sudamericana, las posturas de los integrantes originales reflejan distintos momentos de la banda:
- Miguel Tapia (El protagonista natural del álbum): Al ser el responsable de introducir las secuencias, cajas de ritmo y sintetizadores en 1986, resulta plenamente legítimo que sea Tapia quien encabece las celebraciones de Pateando Piedras. Así como Claudio Narea lideró en su momento los homenajes a La voz de los ’80 —donde la guitarra eléctrica tenía el rol principal—, hoy le corresponde a Miguel reivindicar el disco donde su visión electrónica revolucionó al grupo.
- Jorge González (La memoria y el orgullo): El genio creador de la agrupación siempre ha expresado un profundo orgullo por la obra, valorando cómo este trabajo rompió esquemas y mantuvo vigentes sus letras en todo el continente.
- Claudio Narea (La distancia): Fiel a su distancia con el giro electrónico que tomó el grupo en 1986, Narea se mantiene al margen de estos festejos, enfocado en sus propios proyectos y presentaciones.
En la capital chilena, la conmemoración ha incluido la exposición gratuita “Pateando Piedras: 40 años de historia” en la Sala City Lab del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) —donde miles de fanáticos han podido contemplar joyas históricas como la guitarra original con la que se grabó “El baile de los que sobran” y la batería clásica de Tapia—, así como conversatorios, el lanzamiento simultáneo de tres libros dedicados al legado de la banda e intervenciones especiales en el Metro de Santiago.
El gran reencuentro en Lima: Lunes 7 de Diciembre
Toda esta atmósfera festiva y el despliegue sonoro presentado en Chile llegarán a Lima el Lunes 7 de Diciembre en el Centro de Convenciones Barranco. La fanaticada peruana —que acogió a la banda desde sus legendarias presentaciones en la Plaza de Toros de Acho a fines de los 80— podrá revivir en vivo este espectáculo único y definitivo con lo mejor de la discografía de Los Prisioneros.