Joan Peñarroya y Álex Abrines lamentan la crisis del Barça en la Liga Endesa

El Barça de baloncesto atraviesa uno de sus momentos más delicados de la temporada tras sumar su tercera derrota consecutiva en la Liga Endesa, esta vez ante el Bàsquet Girona (91-90). La caída no solo complica la clasificación para la Copa del Rey, sino que también evidencia una dinámica negativa que preocupa al entrenador Joan Peñarroya y al vestuario.

El técnico Joan Peñarroya reconoció que el equipo está en una posición muy por debajo de lo esperado y admitió sentirse «jodido» por la situación. Tras la derrota, señaló que la única manera de revertir esta dinámica es «seguir trabajando y picando piedra».

Peñarroya destacó que el equipo comenzó el partido con problemas defensivos y que, aunque lograron frenar al Girona en la segunda mitad y remontar, volvieron a colapsar en los minutos finales. «Cuando parecía que el partido estaba encarrilado, perdimos la solidez atrás y dejamos de atacar bien», explicó el técnico, haciendo referencia a los 27 puntos encajados en el último cuarto.

Pese a las críticas y dudas que rodean al equipo, el entrenador aseguró sentir el respaldo del club, aunque fue consciente de que su futuro no depende exclusivamente de él.

El capitán Álex Abrines no se guardó nada en sus declaraciones tras el partido, reconociendo que el equipo no está a la altura del escudo que representa. «Hemos hablado muchas veces, pero las palabras se las lleva el viento. Esta situación no es mala ahora, es mala desde hace mucho tiempo», expresó con frustración.

Abrines criticó la falta de competitividad del equipo y su incapacidad para reaccionar en los momentos clave. Reconoció que, pese a contar con talento individual, el Barça no está jugando como un equipo. «Con los jugadores que tenemos, no deberíamos estar así. No sabemos jugar, no estamos dando la cara, y es algo que duele, sobre todo por la afición», añadió.

El Barça acumula nueve derrotas en los últimos catorce partidos, un balance que no se ajusta al nivel esperado de uno de los equipos más emblemáticos del baloncesto europeo. La presión aumenta para Peñarroya y sus jugadores, quienes no solo enfrentan dudas internas, sino también el descontento de una afición que exige resultados.