El crecimiento sostenido del tráfico aéreo y la expansión de vuelos en horarios nocturnos están reconfigurando la operación de traslados hacia el aeropuerto en Lima. El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez movilizó 25,5 millones de pasajeros en 2025, un incremento de 4,1 % respecto al año anterior, lo que ha elevado la presión sobre los servicios terrestres, particularmente en horarios de madrugada.
La mayor concentración de vuelos en estos tramos horarios, sumada a una oferta limitada de transporte tradicional durante la noche, ha impulsado una demanda más planificada por parte del segmento corporativo. Empresas que gestionan viajes de negocios priorizan hoy puntualidad, previsibilidad y continuidad operativa, integrando el traslado al aeropuerto como parte estratégica de su logística.
Desde el punto de vista operativo, la respuesta a esta demanda se ha traducido en una mayor asignación de flota y cobertura permanente. En el caso de Móvil Bus, el servicio de traslado aeroportuario opera con 60 unidades dedicadas exclusivamente a este segmento, 45 Hyundai Staria, 16 Hyundai H1 modelo 2021, 02 Toyota 4Runner blindadas, bajo un esquema 24/7.
Esta estructura permite atender picos concentrados en la franja nocturna y de madrugada, optimizando tiempos de recojo y distribución en distintos corredores de Lima y Callao, donde la variabilidad del tráfico sigue siendo un factor determinante en la planificación logística.
“Para una empresa, perder un vuelo implica más que un retraso: impacta en agendas, costos y productividad. Por eso vemos que el segmento corporativo prioriza servicios que brinden seguridad y puntualidad, incluso en horarios de madrugada cuando la oferta de transporte es limitada”, señaló Valeria Barbieri, Sub Gerente de Operaciones de Móvil Bus.
Durante feriados largos y temporadas altas, cuando el flujo aeroportuario y la congestión vial se intensifican, la planificación del traslado se vuelve aún más crítica. En estos escenarios, la variabilidad del tráfico y la concentración de vuelos en horarios poco habituales exigen esquemas logísticos más robustos y capacidad operativa permanente.
Con una infraestructura que proyecta atender hasta 40 millones de pasajeros anuales, la presión sobre la movilidad hacia el aeropuerto continuará creciendo. En ese escenario, el traslado terrestre dejará de ser un servicio complementario para consolidarse como un componente clave en la cadena de viaje corporativa.
