En el Perú, las pequeñas y medianas empresas representan el 99.4 % del total de empresas formales y generan más del 90 % del empleo privado, según la OCDE. Sin embargo, su relevancia en la economía contrasta con su fragilidad financiera: cada año más de 100 mil pymes dejan de operar y cerca del 40 % lo hace por problemas de liquidez, de acuerdo con la Cámara de Comercio de Lima.
En ese escenario, uno de los errores más frecuentes, y que muchas veces pasa desapercibido, es mezclar las finanzas personales con las del negocio. Esta práctica no solo dificulta saber si la empresa realmente es rentable, sino que también puede afectar la capacidad de acceder a financiamiento.
Al respecto, Alonso Corcuera, Director Comercial SME & D2C de Equifax, comentó que: “Cuando no existe una separación clara entre las finanzas personales y las empresariales, se pierde visibilidad sobre la capacidad real de pago y se distorsiona el análisis financiero. Esto puede afectar la evaluación crediticia y limitar el acceso a financiamiento en mejores condiciones”.
A continuación, el especialista detalla cómo ordenar las finanzas y proteger la liquidez de un negocio:
- Abrir una cuenta exclusiva para el negocio: centraliza en una sola cuenta todos los ingresos por ventas y pagos a proveedores. Esto te permitirá conocer el detalle del flujo de caja. Sin esta separación, es difícil identificar cuánto dinero está realmente disponible para reinvertir, cubrir obligaciones o enfrentar imprevistos.
- Asígnate un sueldo fijo mensual: definir un monto estable como remuneración personal te ayudará a evitar retiros improvisados que pueden afectar el capital de trabajo. Además, te permitirá ordenar la economía del hogar y establecer límites claros entre lo que pertenece a la empresa y lo que corresponde al ámbito personal.
- Lleva un registro de los movimientos: incluso en emprendimientos pequeños, llevar un control detallado de ingresos, egresos y aportes propios facilita la toma de decisiones informadas. Esta práctica no requiere necesariamente sistemas complejos, pero sí constancia y seguimiento periódico.
- Diferencia créditos personales y empresariales: emplear tarjetas o préstamos personales para cubrir gastos del negocio puede elevar el nivel de endeudamiento individual y afectar el perfil crediticio. Separa productos financieros contribuye a que las entidades evalúen con mayor precisión el comportamiento de pago y el riesgo real.
