La inflación de 2025 estuvo impulsada principalmente por los servicios, en un contexto de
recuperación de la demanda interna, destacando Educación (4,0 %), Restaurantes y hoteles (2,7
%) y Bienes y servicios diversos (2,7 %). En contraste, Alojamiento, agua, electricidad, gas y
otros combustibles (-2,3 %) y Comunicaciones (-1,5 %) actuaron como anclas desinflacionarias,
mientras que Transporte (1,1 %) mostró un aumento moderado apoyado por menores precios de
combustibles y vehículos. Por su parte, el resultado del mes estuvo explicado principalmente por
el incremento estacional de precios en Transporte (1,6 %), asociado a la mayor demanda por las
fiestas de fin de año. En sentido contrario, Alimentos y bebidas no alcohólicas (-0,1 %) registró
una caída, impulsada por menores precios de pescados y mariscos, lo que atenuó parcialmente
el avance del índice general.

El índice de precios sin alimentos y energía aumentó 0,46 % respecto al mes previo. En términos
interanuales, la inflación excluyendo alimentos y energía se mantuvo en torno a 1,8 % por quinto
mes consecutivo, reflejando una trayectoria de precios estable y alineada con el rango meta.
Estimamos que en adelante la inflación continuará su proceso de normalización, manteniéndose
cómodamente dentro del rango objetivo del Banco Central. Para el cierre de 2026 prevemos una
tasa cercana a 2,5 %, consistente con la ausencia de presiones apreciatorias durante el año y
con la reversión de choques, particularmente en energía, que contribuyeron a la menor inflación
observada en 2025.
El panorama previsto para los precios y nuestras perspectivas de crecimiento de la actividad
económica, que sugieren que la economía se encuentra cerca de su nivel potencial, apuntan a
que la política monetaria debería ubicarse en una posición neutral. Nuestro estimado para la tasa
de referencia neutral en términos nominales se mantiene en un rango entre 4,00 % y 4,50 %. La
tasa de política se ubica actualmente dentro de ese rango (4,25 %), por lo que seguimos
previendo que no habrá reducciones adicionales en los próximos meses.

La persistencia de la inflación en el tramo inferior del rango meta y la fuerte apreciación del PEN
en los últimos meses no nos permite descartar un recorte de tasa adicional. Sin embargo, la
fortaleza de la demanda interna, en especial del gasto privado favorecido transitoriamente por la
liberación de fondos previsionales, y la proximidad de las elecciones generales, que podrían
generar cierta presión cambiaria, refuerzan la expectativa de que el Banco Central mantendrá la
postura monetaria actual.