La quinta etapa del Dakar fue un desafío inesperado para Nani Roma, quien sufrió un accidente frontal en el kilómetro 203 de la especial. Mientras buscaba un waypoint, el piloto español se encontró de frente con el vehículo de Simon Vitse, escondido tras una roca. El impacto, aunque aparatoso, no tuvo consecuencias graves para los pilotos, pero dejó el Raptor de Roma severamente dañado.

La mayor parte del daño se concentró en el lado frontal derecho, donde se ubicaba su copiloto, Álex Haro. “Afortunadamente no ha pasado nada, pero el coche quedó muy dañado”, explicó Roma, quien decidió desmontar la rueda afectada para evaluar el problema. Gracias a las piezas de repuesto, lograron realizar las reparaciones necesarias en pleno desierto, aunque esto les costó tres horas de retraso. Pese al esfuerzo, llegaron al vivac ya entrada la noche, con el cansancio reflejado en sus rostros.

Roma, que ya había abandonado sus opciones de competir por la victoria tras un problema de motor en la segunda etapa, espera que lo peor haya quedado atrás. “Espero que lo que venga a partir de ahora sea mejor y podamos disfrutarlo”, comentó con optimismo. La jornada de descanso próxima será una oportunidad para recargar energías y preparar la segunda semana de carrera.

A pesar de los contratiempos personales, Ford mantiene buenas posiciones en la general, con Mattias Ekstrom en el tercer puesto y Guthrie dentro del top-10. Roma, lejos de rendirse, se enfoca en apoyar a sus compañeros y en evitar que enfrenten los problemas que él ha tenido que superar. Con la mira puesta en lo que resta de competencia, Roma se aferra a la esperanza de revertir su situación y aportar al éxito del equipo. Para él, el Dakar sigue siendo una aventura donde cada día ofrece una nueva oportunidad para empezar de cero.