La soberanía tecnológica se ha convertido en un eje central de la agenda estratégica de los países que buscan fortalecer su seguridad y autonomía en un entorno geopolítico cada vez más desafiante. Desarrollar capacidades propias, formar talento especializado y avanzar hacia la industrialización tecnológica ya no es una opción, sino una política de Estado orientada a garantizar resiliencia y sostenibilidad, un enfoque que hoy forma parte de la hoja de ruta institucional del sector defensa peruano.
Desde este enfoque, Indra Group impulsa en el Perú una visión de fortalecimiento de capacidades estratégicas basada en transferencia de tecnología (ToT), transferencia de conocimiento (ToK), formación de talento especializado e industrialización del sector defensa peruano. Así, el fortalecimiento del Centro de Excelencia en radares que Indra Group consolida en el país permite que soluciones como el radar LTR-25 sistema táctico 3D con capacidades duales y validación internacional en entornos aliados no solo cuenten con respaldo tecnológico de primer nivel, sino también con capacidades locales para su operación, mantenimiento y evolución tecnológica, aportando al desarrollo industrial del sector defensa peruano.
Con un alcance superior a los 450 kilómetros y una arquitectura preparada para entornos complejos, el LTR-25 proporciona una detección precisa y en tiempo real ante cualquier tipo de amenaza aérea, incluyendo aeronaves, drones y misiles balísticos tácticos.
Operando en banda L y con tecnología de matriz en fase, el sistema puede detectar y seguir múltiples objetivos de manera simultánea, incluso en entornos saturados o con interferencias. Integra capacidades avanzadas como detección de misiles dentro de su cobertura, activación automática del modo Tactical Ballistic Missile (TBM) y seguimiento especializado de amenazas.
Su diseño modular y desplegable permite ofrecer máxima movilidad y rápida instalación, reforzando la alerta temprana —un factor clave en escenarios donde “ver primero” amplía las opciones de respuesta y reduce penetraciones sorpresivas—, convirtiéndolo en una solución estratégica para la defensa de fronteras, la protección de infraestructuras críticas y la gestión del espacio aéreo en entornos disputados.
Para los Estados que buscan fortalecer su autonomía operativa y tecnológica, el radar aporta no solo capacidad de vigilancia, sino flexibilidad táctica para reforzar zonas sensibles, operar como respaldo ante contingencias sobre radares fijos o integrarse en arquitecturas nacionales de defensa aérea.
“El LTR-25 es resultado de décadas de innovación y experiencia de Indra Group en el desarrollo de sistemas de radar de última generación. Su arquitectura flexible y sus capacidades duales permiten adaptarlo tanto a entornos de defensa como a necesidades civiles de gestión del espacio aéreo”, destaca Vicente Huertas, director general de Indra Group para Perú y Cono Sur.
- Talento peruano al mando de la tecnología
La operatividad de sistemas de alta complejidad como el LTR-25 en suelo peruano está garantizada por el talento local. Actualmente, el país cuenta con un equipo de ingenieros especializados en tecnología de vanguardia, capaces de gestionar íntegramente el despliegue, la configuración y el mantenimiento preventivo y correctivo de estos radares. Esta capacidad asegura que la vigilancia del espacio aéreo sea gestionada por profesionales peruanos, eliminando la dependencia externa para el soporte técnico crítico.
Este grupo de expertos, formados bajo los más altos estándares internacionales, ha convertido al Perú en un referente de soporte técnico para el radar LTR-25 y otros sistemas de la familia Indra. Gracias a su dominio de la arquitectura del sistema, estos profesionales no solo aseguran la disponibilidad operativa las 24 horas del día, sino que también lideran la transferencia de conocimiento hacia otros mercados, demostrando que el talento peruano tiene la madurez técnica necesaria para liderar proyectos de defensa y soberanía tecnológica a nivel global.
- Experiencia operativa y estándares OTAN
El LTR-25 es un referente internacional en sistemas de vigilancia aérea y defensa. Actualmente, la OTAN lo emplea en despliegues como Rumanía, donde ha demostrado su eficacia en la detección temprana de amenazas y en la interoperabilidad con otros sistemas aliados.
En el marco del programa NATO DADR (Deployable Air Defence Radar), el radar cumple con los exigentes requisitos OTAN de Clase II, estándar que contempla capacidades avanzadas como la detección de misiles balísticos tácticos, consolidando su desempeño en escenarios reales de alta exigencia.
“El despliegue del LTR-25 en misiones OTAN ha reforzado la capacidad de respuesta aliada ante amenazas complejas y dinámicas. Esta presencia reafirma la confianza de los principales países de la Alianza en la tecnología desarrollada por Indra Group”, señala Huertas.
Referente en el Reino Unido, Ucrania y en redes de defensa aérea avanzadas
El LTR-25 forma parte del equipamiento de defensa aérea del Reino Unido y ha sido suministrado al Ministerio de Defensa Español en el marco del refuerzo de capacidades en Ucrania, donde sensores de largo alcance resultan críticos para mejorar la detección y el seguimiento en escenarios con alta densidad de drones y misiles.
Su participación en entornos como el británico uno de los más exigentes en términos de interoperabilidad y estándares técnicos confirma su capacidad para integrarse en redes complejas de defensa aérea, operar bajo doctrinas OTAN y responder a amenazas convencionales y emergentes.
Así, en la más reciente feria internacional DSEI 2025 en Londres, Indra Group presentó el sistema junto con soluciones complementarias como radares GBAD Full AESA, sistemas antidron y plataformas integradas de mando y control, reafirmando su posición como líder europeo en sistemas de vigilancia y defensa aérea multidominio.
La combinación de tecnología probada internacionalmente, estándares OTAN y un Centro de Excelencia activo en Perú refuerza el posicionamiento del país como plataforma regional de capacidades avanzadas en radares, contribuyendo al fortalecimiento de la soberanía tecnológica, la formación de talento especializado y el desarrollo progresivo de una base industrial vinculada al sector defensa.
