De la vida real a la pantalla gigante, la 4 veces nominada al Oscar, Philomena.

Lima.- Uno puede embarcarse en todo tipo de búsquedas. Las hay por la aventura, las que se emprenden en pos de la fama, o las que persiguen un interés financiero, y si bien todas ellas despiertan compromiso y determinación por nuestra parte, no hay alguna que se le compare a la búsqueda de un ser amado, sobretodo de una madre por su hijo. Esto es lo que nos presenta “Philomena”, una poderosa película inspirada en hechos reales, donde drama y comedia confluyen en la historia de dos personas muy diferentes que unen fuerzas en una sorprendente travesía que tiene por objetivo desentrañar un misterio que se ha extendido por medio siglo.

Estos dos personajes tan contrastantes, Philomena Lee y Martin Sixsmith, son interpretados por dos actores en la cumbre de sus respectivos campos: la legendaria actriz ganadora del Oscar, Judi Dench (Skyfall, The Best Exotic Marigold Hotel, Shakespeare in Love) y uno de los principales cómicos de Gran Bretaña, Steve Coogan (The Look of Love, 24 Hour Party People). A cargo de ellos se encuentra Stephen Frears, distinguido cineasta dos veces nominado al Oscar y director de películas sorprendentes como The Queen, High Fidelity, Dirty Pretty Things y Dangerous Liaisons. La combinación de estos talentos le ha valido a la película ser nominada a cuatro Premios Oscar en las categorías de Mejor Película, Mejor Actriz, Mejor Música Y Mejor Guión Adaptado.

La historia nos presenta a Philomena Lee, una mujer irlandesa que ronda los 70 años, quien se embarazó de adolescente en 1952. Su familia la abandonó por vergüenza y la mandó a un convento, donde junto con otras jóvenes niñas en el mismo dilema fue vista como ‘una mujer deshonrada’. Como pago por el cuidado que las monjas le dieron durante su parto fue forzada a trabajar en la lavandería del lugar y sólo le permitían ver a su hijo Anthony por una hora al día. Cuando sólo tenía tres, Anthony fue alejado del convento contra su voluntad pues las monjas habían acordado venderlo en adopción a una familia americana. Philomena pasó los próximos 50 años tratando en vano de localizarlo.

A través de una serie de circunstancias conoce a Martin Sixsmith, un ex agente extranjero de la BBC y antiguo director de comunicaciones del gobierno de Tony Blair, que tras escuchar su historia queda maravillado a tal punto que se las arregla para que ambos viajen a Estados Unidos para descubrir que paso con Anthony. Juntos forman una pareja muy peculiar ya que mientras ella es sencilla al hablar, confiada, realista y de una gran fe religiosa, él es sofisticado y muy educado, pero también cínico y sin convicción religiosa. A pesar de ello se embarcan en una extraordinaria travesía donde aprenden el uno del otro, a ver diferentes puntos de vista y encontrar razones para reír y disfrutar en una búsqueda muy a menudo llena de tristeza.