Los créditos de consumo crecieron 7,0% anual a setiembre de 2025, liderando la expansión del sistema financiero peruano, que registró un avance total de 5,2%, según el Informe de Estabilidad del Sistema Financiero de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS). El dato confirma que los hogares peruanos están recurriendo más al financiamiento para sostener sus decisiones de compra, pero bajo una lógica cada vez más analítica.

El crecimiento del crédito no responde únicamente a una mayor demanda, sino a una transformación en la manera en que los peruanos evalúan sus opciones financieras. Hoy el consumidor compara tasas, revisa plazos, calcula cuotas y mide con mayor detalle su capacidad real de pago antes de comprometerse con una deuda.

“Las decisiones financieras del peruano son hoy más reflexivas. Antes el foco estaba en acceder al crédito; ahora el análisis pasa por cuánto cuesta financiar, cómo impacta la cuota en el presupuesto mensual y si la compra realmente lo justifica”, señaló Javier Rivas, director del Máster en Finanzas de EAE Business School.

Según Rivas, esta evolución en el comportamiento financiero se refleja en tres cambios concretos en la toma de decisiones:

  • Mayor peso de la capacidad real de pago. Aunque la tasa de interés sigue siendo relevante, el consumidor prioriza que la cuota mensual no comprometa su estabilidad financiera.
  • Moderación en los montos y búsqueda de mejores condiciones. Se observa una tendencia a solicitar importes más ajustados y comparar entre entidades para acceder a tasas más competitivas.
  • Uso estratégico del financiamiento. En bienes de mayor valor, como electrodomésticos, más del 50% de las compras se realizan bajo modalidad financiada, sin embargo, el consumidor analiza con mayor detalle el número de cuotas y el costo total antes de decidir.

En el caso de compras pequeñas o cotidianas, la tendencia apunta a una mayor preferencia por el pago al contado, evitando financiar consumos de bajo monto que, al acumular intereses y comisiones, pueden encarecer significativamente el gasto.

“Hoy el consumidor peruano no solo evalúa si puede acceder al crédito, sino si le conviene asumirlo. Analiza la tasa efectiva anual, el plazo y el impacto de la cuota en su flujo mensual. Ese cambio refleja una mayor madurez financiera y una mejor comprensión del costo real del financiamiento”, agregó Rivas.

De cara a 2026, el reto no será únicamente sostener el dinamismo del crédito de consumo, sino fortalecer una cultura financiera que permita a los hogares utilizar el financiamiento como una herramienta de planificación y crecimiento, alineada con su estabilidad económica y objetivos de largo plazo.