El cáncer infantil es una de las principales causas de muerte en niños y adolescentes en el Perú. Cada año se diagnostican cerca de 1,800 nuevos casos y alrededor de 400 menores pierden la vida, según el Ministerio de Salud (MINSA). A pesar de estas cifras alarmantes, la detección temprana sigue siendo una deuda pendiente.
Karina Pujay, Presidenta del Colectivo Cáncer Infantil alerta que a diferencia de otros tipos de cáncer en adultos, en el caso pediátrico no se habla de prevención, sino de detección precoz. Los tipos más frecuentes —como leucemias, linfomas y tumores sólidos— pueden tener un mejor pronóstico si se diagnostican a tiempo. Sin embargo, la falta de capacitación en el primer nivel de atención hace que los síntomas iniciales se confundan con dolencias comunes de la niñez, como infecciones respiratorias, crecimiento acelerado o anemia.
“La falta de capacitación a pediatras y médicos generales que atienden en el primer nivel de atención no logran identificar la enfermedad en fases tempranas, lo que genera diagnósticos tardíos, disminuye las probabilidades de supervivencia y aumenta el sufrimiento de los niños y adolescentes.”, añadió Karina Pujay, directora del colectivo Cáncer Infantil Perú.
De igual manera, Gianina Orellana, Presidenta de Por Un Perú sin Cáncer, afirma que esta realidad obliga a que sean los padres quienes se pongan fuertes, reconozcan los signos de alerta y exijan la realización de exámenes complementarios para un descarte primario de la enfermedad cuando algo no está bien con sus hijos. Fatiga extrema, moretones inusuales, fiebre persistente, pérdida de peso sin causa aparente, palidez o inflamaciones son señales que no deben minimizarse ni normalizarse.
Reconociendo los signos y síntomas de alerta del cáncer infantil
El cáncer infantil es una enfermedad muy complicada de detectar. Esto debido a que los signos y síntomas pueden ser fácilmente confundidos con males comunes. Sin embargo, es vital que los padres de familia y cuidadores presten atención a las señales para un diagnóstico oportuno. Estas son:
- Presentar fiebre prolongada por más de 7 días.
- Ganglios duros en zonas como el cuello, las axilas e inclusive la ingle.
- Aparición de moretones en la piel sin ninguna razón aparente.
- Sangrado de la nariz y encías de manera espontánea.
- Dolores de cabeza persistentes acompañados de vómitos.
- Palidez en la piel.
- Aumento de volumen en el abdomen u alguna otra parte del cuerpo.
- Mancha blanca en la pupila o estrabismo.
- Dolores en los huesos que limitan las actividades del niño.
“NO ME DIGAS QUE ESPERE”: CAMPAÑA CONTRA LA INDIFERENCIA
Frente a esta realidad, la campaña “No me digas que espere”, impulsada por Por un Perú sin Cáncer y el Colectivo de Cáncer Infantil, busca educar a los padres sobre los signos de alerta, denunciar la falta de especialistas y exigir que se garantice el derecho de cada niño a un diagnóstico y tratamiento digno, oportuno y sin trabas. La iniciativa busca también educar a los padres a exigir el cumplimiento de la Ley 31041, que garantiza atención integral y gratuita para los pacientes oncológicos.
Una evidencia clara de esta problemática se vio entre 2024 y 2025 con un grupo de 11 niños diagnosticados con Leucemia Linfoblástica Aguda: el 60 % tuvo que esperar en promedio dos meses para iniciar tratamiento con medicamentos como Blinatumomab y el 40 % restante hasta cuatro meses. Estas demoras, producto de los procesos burocráticos y la falta de capacidad del sistema de salud, redujeron de manera crítica sus posibilidades de supervivencia.
“No me digas que espere”, incluye un spot educativo y la web www.nomepidasqueespere.com, donde las familias encuentran información sobre los signos y síntomas de la enfermedad y sobre sus derechos como pacientes oncológicos. “Cada día de espera puede significar la diferencia entre vivir o morir. Por eso pedimos a los padres que no se rindan y exijan lo que sus hijos necesitan”, señalaron los voceros de la campaña.
