Cámara Peruana del Libro rinde homenaje a Oswaldo Reynoso en la 21ª Feria Internacional del Libro

Lima.- El lunes 25 de julio a las 6 p.m. en el auditorio César Vallejo de la 21ª Feria Internacional del Libro-Lima, la Cámara Peruana del Libro rendirá un homenaje al autor de Los inocentes, maestro de varias generaciones de escritores, jóvenes ávidos de secretos literarios para condimentar su naciente carrera sobre las páginas. En la ceremonia participarán Javier Arévalo, Gustavo Rodríguez, Enrique Planas, Christian Reynoso y Raúl Tola.
Cuando un gran amigo viaja para no volver más, se vive con la resignación de que formará parte de lo ya conocido y perdurará en su obra. El escritor arequipeño Oswaldo Reynoso (1931-2016) partió este año y se lo recuerda por combinar las exigencias de la creación literaria con la paciencia y la comprensión del magisterio. Consciente del país en el que nació y comprometido en sus luchas personales y por un mundo mejor, vio en la literatura un camino de salvación para su comunidad. Por ello, sin descanso, llevó las letras a colegios y penales, para contagiar su vitalidad con aquellos que transitan precariamente por la vida. La de Reynoso es una mirada que parte de las vivencias de un escritor de clase media, por propia confesión, comprometido con la formación de lectores de los lugares más olvidados del país.

Tras su muerte fueron muchas las reacciones, una de ellas, recogidas de una columna del escritor José Carlos Yrigoyen, lo recuerda así: “Como hombre y como escritor, Reynoso siempre eligió navegar a contracorriente. Fue marxista en un país que marginaba y perseguía a los intelectuales de izquierda, llegando incluso a ser detenido y confinado en un calabozo de Seguridad del Estado por sus ideas, como él mismo me contó una vez. Fue homosexual dentro de una sociedad que despreciaba a quienes tenían otras formas del deseo ajenas a las hegemónicas, que incluía entre los réprobos a quienes buscaban el amor en los cuerpos jóvenes donde era posible hallar lo que él llamaba la moral de la piel”.

Reynoso publicó el conjunto de cuentos angular de la narrativa peruana contemporánea Los inocentes o Lima en Rock (1961 y varias ediciones sucesivas) en el que retrata las vicisitudes de una pandilla de bares y billares en la Lima de los 50, y la novela de avanzada En octubre no hay milagros (1965, 1994), sobre la que dijo, “partí de la impresión que me dejó Lima. Yo venía de Arequipa, ciudad mucho más pacata que esta. Además de las fiestas alrededor del Señor de los Milagros que vivía en callejones y calles con amigos, iba a billares y bares, me nutría del habla callejera de la época”.

Asimismo, publica la nouvelle experimental El escarabajo y el hombre (1970), la novela de sensaciones En busca de Aladino (1993), que narra la búsqueda obsesiva y casi mágica de un hombre maduro en un lejano mundo oriental, búsqueda encarnada en la figura enigmática y perturbadora de un muchacho chino; su homenaje personal a La muerte en Venecia. En su bella novela Los eunucos inmortales (1995), entrega un testimonio de su estadía en la China de Deng Xiaoping; el escritor, protagonista de esta historia es testigo de los incidentes de la Plaza Tian’anmen a fines de la década de los ochenta, momento en el que fueron masacrados un grupo de estudiantes que protestaban contra el régimen. El goce de la piel (2005) describe sutilmente el amor en una relación homosexual con grado alto de poesía. Con Las tres estaciones (2006), vuelve nuevamente al relato corto. Sus últimas obras fueron En busca de la sonrisa encontrada (2012) y Arequipa lámpara incandescente (2014), volúmenes que dan fe de su compromiso con la creación, la escritura y la pasión por narrar historias de forma lírica. Una buena forma de recordar al maestro.