El proceso de compra de vivienda ha cambiado en los últimos años. Los compradores llegan más informados, comparan opciones y buscan señales claras de que el proyecto elegido se ajusta a su vida cotidiana. Este nuevo comportamiento ha impulsado una transformación en la forma de presentar los proyectos: pasar del recorrido tradicional por un piloto a experiencias vivenciales y personalizadas que permiten evaluar el espacio desde el uso real.
Estudios revelan que el principal obstáculo para comprar un departamento no es económico, sino emocional: miedo a equivocarse. Sobre este punto, Antonio Concha, gerente comercial de Lider Grupo Constructor, señala: “Nuestro objetivo es disminuir esa incertidumbre que sienten las familias al tomar una decisión tan importante. Para muchos, esta será la inversión más grande de su vida, y validar cómo se vive realmente en el espacio les da seguridad y claridad en un proceso que suele generar dudas”.
En esa línea, Lider ha venido implementando estas experiencias en sus propios proyectos, no solo como respuesta a los estudios, sino como parte de una cultura de innovación centrada en el cliente. A partir de esta idea, las experiencias se han convertido en un mecanismo práctico para acompañar la decisión de compra. Organizar las visitas según perfiles familiares, intereses y estilos de vida permite que el recorrido sea más útil, honesto y representativo de la realidad del comprador. Este innovador enfoque ofrece tres beneficios que explican por qué empieza a posicionarse como una herramienta clave en la industria:
1. Reduce la incertidumbre: La personalización ayuda a cada visitante a poder comprobar si el departamento realmente funciona para su vida diaria. Más allá de ver medidas o acabados, estas dinámicas permiten probar el uso del espacio y su funcionalidad, algo que es especialmente relevante para perfiles diversos: familias extendidas, monoparentales, parejas jóvenes, solteros, DINKs, cuyos patrones de convivencia difieren del modelo tradicional.
2. Acelera la toma de decisiones: La compra de vivienda suele prolongarse por dudas acumuladas frente a otros proyectos. Las experiencias personalizadas crean escenarios que ayudan al comprador a proyectarse emocional y funcionalmente en el espacio. Cocinar, descansar, convivir con hijos o mascotas o simplemente pasar tiempo en el piloto permite identificar rápidamente si el departamento se ajusta a la rutina real del hogar.
3. Incrementa la transparencia: Estas experiencias también aportan claridad a un proceso que a menudo se percibe como distante o poco claro, especialmente cuando el proyecto aún está en planos. Al permitir que el comprador vea y sienta el espacio tal como es, se reduce la brecha entre expectativa y realidad, lo que incluso puede impactar directamente en un ahorro para la familia.
“Los beneficios muestran que estas experiencias vivenciales no son una tendencia pasajera, sino una evolución necesaria del proceso de venta. En un mercado donde las decisiones combinan información técnica con sensaciones y vivencias reales, adaptar la visita al estilo de vida del cliente se consolida como una herramienta clave para tomar decisiones más claras, seguras y transparentes”, finalizó el gerente general de Lider.
