Las celebraciones de Año Nuevo concentran uno de los mayores picos de preparación y consumo de alimentos del año, incrementando los riesgos sanitarios si no se gestionan adecuadamente las condiciones de higiene y control en cada etapa del proceso. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada diez personas en el mundo se enferma cada año por consumir alimentos contaminados, lo que evidencia la magnitud del riesgo asociado a una manipulación y conservación inadecuada, especialmente en contextos de alta demanda como las festividades de fin de año.
“La seguridad del consumo no depende de una sola acción aislada, sino de la correcta gestión de todo el proceso. En fechas como Año Nuevo, donde aumenta la presión operativa y el volumen de alimentos manipulados, contar con tecnología y protocolos adecuados es clave para mantener condiciones sanitarias seguras desde el origen hasta el consumo”, explica Diego Varrá, Líder de la Unidad de Negocio de Alimentos y Bebidas de Ecolab para Latinoamérica Sur, Centroamérica y Caribe
En este contexto, el camino que siguen los alimentos antes de llegar a la mesa se vuelve determinante para garantizar un consumo seguro. Desde la recepción y el almacenamiento, pasando por la preparación, la cocción y el servicio, cada etapa requiere controles específicos, especialmente cuando los volúmenes aumentan y los tiempos operativos se reducen durante celebraciones como Año Nuevo.
- Recepción y almacenamiento: En este primer punto crítico, es fundamental asegurar condiciones higiénicas estables en cámaras de frío, áreas de tránsito y superficies de contacto. Para ello, es posible monitorear y controlar en tiempo real los procesos de limpieza y desinfección en estas áreas, con tecnología digital que permita documentar y ayudando a mantener condiciones sanitarias consistentes desde el inicio del proceso, incluso en escenarios de alta demanda como Año Nuevo.
- Preparación: En esta etapa, el riesgo de contaminación cruzada se incrementa debido al alto volumen de manipulación y a la interacción constante con superficies y utensilios. En este contexto, EcoSure™ refuerza la gestión operativa mediante auditorías, protocolos estandarizados y capacitación continua, contribuyendo a asegurar prácticas consistentes y a reducir riesgos en cocinas, comedores y áreas de producción.
- Cocción y servicio: En el tramo final del proceso, mantener el control operativo resulta clave para que las etapas previas no se vean comprometidas. El monitoreo de condiciones de higiene, la correcta limpieza de equipos y superficies, así como la aplicación consistente de prácticas sanitarias, permiten reducir riesgos justo antes del consumo, un momento especialmente crítico cuando se atienden grandes volúmenes de personas en un corto periodo de tiempo.
La gestión integral de estas etapas permite a las operaciones de alimentos y bebidas enfrentar de mejor manera los picos estacionales de consumo propios de las celebraciones de Año Nuevo, fortaleciendo sus estándares sanitarios y reduciendo la probabilidad de incidentes asociados a enfermedades transmitidas por alimentos.
En un contexto donde el inicio del año coincide con una mayor presión operativa y condiciones que favorecen la proliferación de agentes contaminantes, reforzar la gestión del camino que siguen los alimentos se vuelve una prioridad para proteger la salud de las personas. Apostar por soluciones tecnológicas y programas de control especializados representa una oportunidad clave para asegurar celebraciones responsables y comenzar el año con estándares sólidos de seguridad en el consumo.
