Nueve de cada diez casos de ceguera por glaucoma que se presentan en el país se pueden prevenir mediante el diagnóstico y tratamiento temprano, sin embargo, esta enfermedad es la segunda causa de ceguera debido a que suele detectarse en etapa avanzada.

Así lo dio a conocer Carlos Wong Morales, médico oftalmólogo de la Clínica Especializada Wong Oftalmólogos, quien informó también que el glaucoma es el ladrón silencioso de la vista porque avanza sin causar ningún síntoma.

El glaucoma es una enfermedad que se caracteriza por el aumento de la presión intraocular que al no ser controlada tempranamente daña el nervio óptico ocasionando el deterioro del campo visual lo que finalmente lleva a una ceguera irreversible.  

El cansancio de los ojos, el dolor de cabeza, visión borrosa y la dificultad para ver a los costados son síntomas que se presentan en la etapa avanzada.

“Cuando el glaucoma aparece súbitamente hay dolor ocular, náuseas, vómitos o visión borrosa y en estos casos se debe ir de emergencia al médico porque puede haber pérdida irreversible de la visión en solo horas”, digo Carlos Wong Morales.

Entre los factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad está la edad (se presenta más en mayores de 50 años), los traumatismos y las inflamaciones oculares, los antecedentes de familiares con glaucoma, así como el tener hipertensión arterial y/o diabetes.

Datos de la Organización Mundial de la Salud revelan que el glaucoma es responsable del deterioro de la visión distante o ceguera de 7,7 millones de personas en el mundo. En nuestro país es la causa del 14% de los casos de ceguera.

Prevención

A fin de prevenir esta enfermedad es recomendable que las personas mayores de 40 años tengan una evaluación oftalmológica anual para conocer el estado de su salud ocular y antes del año si se tiene migraña, familiares con glaucoma, miopía, hipermetropía, diabetes o hipertensión arterial por ser estos factores de riego para su aparición.

El especialista resaltó que “el tratamiento temprano permite prevenir la ceguera porque ayuda a mantener la presión intraocular en niveles normales y, por lo tanto, ayuda a detener el avance del glaucoma”.

A diferencia de la catarata, que con cirugía es posible revertir la ceguera, en el caso del glaucoma el tratamiento es solo para controlar la presión intraocular y así disminuir la posibilidad de un mayor daño del nervio óptico que pudiera llevar a perder la visión.