Según un estudio realizado en el 2019 por Plan International y UNFPA, se ha revelado una preocupante realidad en el país: 7 de cada 10 mujeres que se unieron forzadamente entre los 10 y 15 años procedían de zonas rurales. De esta cifra, 3 de cada 10 niñas no saben leer ni escribir. Estos datos ponen de manifiesto una problemática grave y extendida que afecta a miles de niñas y adolescentes en todo el territorio peruano.

A nivel nacional, se estima que más de 56 mil adolescentes se unieron forzadamente, siendo el 86% de estas víctimas del sexo femenino (Plan International y UNFPA, 2019). Estas cifras reflejan una situación alarmante que requiere una acción inmediata por parte de las autoridades y la sociedad en su conjunto.

La problemática de las uniones tempranas y forzadas tiene raíces profundas en la desigualdad de género, la pobreza, la violencia sexual, el embarazo adolescente y la falta de acceso a la educación en algunas zonas rurales y periurbanas del país.

“El estudio nos ha evidenciado que cuanto más temprano se une una niña o adolescente, tiene mayor riesgo de sufrir violencia física no severa (37%), violencia psicológica (32%) y violencia física severa (17%)”, agrega Veronique Henry, Directora País de Plan International.

Diversos testimonios desde las voces de mujeres indígenas revelan que en pleno 2024 esta sigue siendo una realidad en las sombras. “Realmente nada parece haber cambiado, tal vez hasta hemos empeorado. Año a año aumentan las uniones tempranas forzadas en nuestra comunidad. Usualmente es por falta de oportunidades. La crisis económica del país llega hasta nuestros pueblos y, por ello, muchas niñas abandonan la escuela y, tiempo después, ya se ven forzadas a unirse con gente mayor.”, menciona Margot Chocce, lideresa indígena ayacuchana.

A veces, las familias ven la unión como una forma de asegurar el futuro económico de las niñas o adolescentes para proteger su honor, perpetuando así un ciclo de discriminación y vulnerabilidad: la investigación remite que 7 de cada 10 mujeres que se unieron tempranamente dejaron los estudios debido a que quedaron embarazadas o al cuidado de su bebé y otras 7 de cada 10 permanecen siendo pobres o muy pobres.

Aunque ha habido recientes avances como la ley N°31945 que “prohíbe el matrimonio en menores de edad”, este panorama aún revela la necesidad de tomar medidas concretas para enfrentar la problemática de las uniones tempranas y forzadas, incluyendo la implementación de políticas públicas, programas educativos, el fortalecimiento de los sistemas de protección infantil y la promoción de la igualdad de género en todos los niveles de la sociedad.

“En un contexto donde la violencia de género sigue siendo una realidad persistente, es fundamental que se redoblen los esfuerzos para proteger a las adolescentes y garantizarles un futuro seguro y prometedor. La lucha contra las uniones tempranas forzadas es un paso crucial en el camino hacia una sociedad más justa e igualitaria para todas y todos”, añade Veronique Henry, Directora País de Plan International.

La campaña #FuturoParaEllas, liderada por Plan International, ha destacado la urgencia de abordar este problema y la necesidad de implementar políticas y programas destinados a prevenir y erradicar el matrimonio en menores de edad y las uniones tempranas y forzadas. Esta iniciativa busca sensibilizar a la población sobre una realidad que está más cerca de lo que se piensa y subraya la importancia de proteger los derechos de las adolescentes, garantizando su acceso a una vida libre de violencia y discriminación. Para informarse a mayor profundidad de las causas y los efectos de las uniones tempranas forzadas para las niñas, adolescentes en especial mujeres en el país visite: www.planinternational.org.pe/futuroparaellas