de noviembre de 2023. La Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) informó que desde que inició en junio pasado el monitoreo de la calidad del aire en varios puntos de la ciudad, sus equipos detectaron que en los distritos de San Juan de Lurigancho, La Molina y Ate se encuentran las zonas con los mayores índices de contaminación.

La quinta edición del boletín ATU Calidad Ambiental (mes de octubre) da cuenta que en la Plaza Ceres de Ate se detectó en promedio, entre junio y octubre, una concentración de partículas finas (denominadas PM2.5), parámetro que define el índice de la calidad del aire, de 47.59 μg/m3 (microgramos por metro cúbico), mientras que en el cruce de las avenidas Separadora Industrial y Huarochirí (en el mismo distrito) llegó a 40.65 μg/m3.

En San Juan de Lurigancho, el equipo de monitoreo de la ATU, ubicado a la altura del Instituto de Educación Superior Tecnológico Público Manuel Seoane, en la av. Fernando Wiesse, detectó que, en cinco meses, la concentración de partículas finas alcanzó un promedio de 47.07 μg/m3, mientras que en el óvalo Los Cóndores, en La Molina, fue de 41.73 μg/m3, en el mismo periodo.

En la medición de la calidad del aire se considera como nivel bueno una concentración de partículas finas de entre 0 y 12 μg/m3, nivel moderado de entre 12.1 y 35.4μg/m3 y nivel pobre de entre 35.5 y 55.4 μg/m3. En este último intervalo es el que se encuentran los mencionados distritos. Si los niveles se encuentran entre 55.5 y 150.4 μg/m3, se considera insalubre, mientras que el nivel severo se sitúa entre 150.5 y 250.4 y nivel peligroso cuando supera los 250.5 μg/m3.

Al respecto, en el mencionado boletín de la ATU, se indica que una de las principales causas de estos elevados niveles de partículas finas es el comportamiento del viento como factor principal de la dispersión o dilución de la contaminación.

“El viento arrastra todos los contaminantes emitidos en las zonas oeste, sur y centro de la ciudad hacia las zonas este y norte, donde los cerros y la elevación topográfica actúan como barreras dificultando la dispersión más allá del este y norte de Lima Metropolitana, dándose en estas zonas un efecto de acumulación y estancamiento de los contaminantes”, señala el informe.

Por otro lado, los niveles de contaminación del aire suelen ser mayores con un tránsito menos fluido de vehículos. “Los puntos de congestión no se encuentran en la zona este de la ciudad, sino más en las zonas céntricas, pero hay que recordar que la dirección de viento y los cerros promueven que los contaminantes se acumulen y tiendan a estancarse en las zonas este y norte”, se indica en el boletín. 

Finalmente, otra de las principales causas tiene que ver con las características del parque automotor: aproximadamente el 30.6% de las unidades de transporte regular y el 9% de los taxis son vehículos con más de 15 años de antigüedad. Además, en 85% de las unidades de transporte regular predomina la utilización del diésel.

Al respecto, la ATU sostiene que si en un parque automotor predominasen las tecnologías limpias, aunque exista tráfico o la acción del viento y la topografía desfavorezcan, las menores emisiones incrementarán considerable hacia una buena calidad del aire, razón por la cual una renovación del parque automotor, a través del chatarreo de las unidades más obsoletas e incentivos para el ingreso de tecnologías más limpias, serán los principales motores de la mejora de la calidad ambiental.