Los analistas del CERT ICS de Kaspersky han compartido sus predicciones sobre los riesgos en los Sistemas de Control Industriales (ICS, por sus siglas en inglés) para los próximos años con el objetivo que las organizaciones estén preparadas ante las amenazas que estarán vigentes en 2023. Estas predicciones incluyen más vectores de ataque por el aumento de la digitalización, actividades de ciberdelincuencia provenientes de los propios empleados de las empresas y ataques de ransomware sobre infraestructuras críticas. Los ciberatacantes también explotarán aspectos técnicos, económicos y geopolíticos.

Estas predicciones del equipo del CERT ICS de Kaspersky, están basadas en sus experiencias del análisis de vulnerabilidades, ataques y respuesta a incidentes, y en la visión personal de estos expertos acerca de los principales factores que están cambiando el panorama de las amenazas.

Nuevos riesgos y cambios en las amenazas

Los expertos de Kaspersky predicen un cambio en las amenazas avanzadas persistentes (APT) contra las organizaciones y dispositivos inteligentes (OT) en nuevos sectores industriales y localizaciones. Sectores de la economía como la agricultura, logística y transporte, energía, alta tecnología, farmacéuticas y fabricantes de equipos médicos sufrirán más ataques este año. Los objetivos tradicionales, como los militares y gubernamentales, también estarán en el punto de mira.

Las posibilidades de ataque se amplían debido al aumento de la digitalización en áreas como IIOT y SmartXXX, incluyendo los sistemas de mantenimiento predictivo y los gemelos digitales, una tendencia que se ve claramente en las estadísticas de ataques a los sistemas de gestión de mantenimiento computarizados (CMMS) durante la primera mitad de este año. Curiosamente, el Top-10 de países que sufrieron más ataques en estos sistemas son también los países que tienen los mejores niveles de seguridad.

La ampliación de los vectores de ataque en el caso de las amenazas está también relacionada con el aumento de los precios de la energía y el hardware, factores que empujarán a muchas empresas a apostar por la infraestructura en la nube a través de proveedores externos en detrimento de la infraestructura local. Esto también puede afectar a los sistemas de información (SI).

Las amenazas también se enfocarán en los transportes no tripulados. Serán tanto objetivos como herramientas de ataque. Otros riesgos que se deben tener en cuenta son el aumento de la actividad delictiva para recolectar credenciales de los usuarios, además de las amenazas que supondrán algunos empleados de la propia empresa que a su vez trabajan con grupos criminales que tienen la extorsión y las amenazas persistentes avanzadas como base de sus actividades. Estos trabajadores internos serán activos en las plantas de producción, además de en los desarrollos tecnológicos, los fabricantes de productos y los proveedores de servicio.

Las fluctuaciones geopolíticas también tendrán un efecto global en la ciberseguridad industrial, algo que será más evidente en 2023. Junto al aumento de la actividad en el caso de hacktivistas que trabajan en favor de intereses políticos tanto locales como internacionales, veremos cada vez más ataques de ransomware a infraestructuras críticas por el hecho de que son difíciles de detectar.

El deterioro de la cooperación internacional en la aplicación de la ley hará aflorar ciberataques en países considerados como adversarios. Al mismo tiempo, las soluciones desarrolladas a nivel local pueden comportar nuevos riesgos debido a que el software tenga errores de configuración y vulnerabilidades de tipo Zero Day que serán una puerta abierta tanto para ciberdelincuentes como hacktivistas.

Las organizaciones enfrentarán nuevos riesgos, como la reducción en la detección de amenazas por los errores de comunicación entre los empleados dedicados a la seguridad de la información y los analistas de este sector que ejercen su actividad en países actualmente en situación de conflicto. También se verá una reducción en la calidad de la inteligencia sobre las amenazas, que llevará a los gobiernos a tratar de controlar la información sobre incidentes, amenazas y vulnerabilidades.

El papel cada vez mayor de los gobiernos en los procesos operativos del sector industrial, incluidas las conexiones a la nube y los servicios estatales -muchas veces menos protegidos que en el caso de empresas privadas de peso en el sector de la ciberseguridad-, generará riesgos adicionales en los sistemas de información. Por ello, existen mayores peligros en la fuga de datos confidenciales debido a la notable cantidad de empleados poco cualificados en las instituciones públicas, además de una cultura y prácticas internas de seguridad aún por implantar.