Emocionado y con toda la algarabia al recibir la copa del mundo, Lionel Messi no se aguantó más y cuando acudió a recibir el trofeo a mejor jugador quiso tener su primer momento especial con el ansiado trofeo.

Tras la final más apasionante de la historia. El mundo a los pies del equipo celeste tras un partido trepidante, emotivo, con curvas para todos. Una final que quedara grabada en la memoria para la eternidad en la que sucumbió en la ruleta de los penaltis la Francia de ese trueno que es Mbappé.