De las etapas de crisis pueden surgir grandes cambios. Esta frase es retratada en la historia de Cinthia Zulueta, estudiante universitaria que tras vivir un momento difícil de su vida logró cambiar su percepción y mantener en equilibrio su desarrollo a nivel personal y profesional, aprendizaje que ahora busca que otros jóvenes conozcan y apliquen. 

En el 2019, ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) a estudiar Economía, época en la que su madre Hilda padecía una dura enfermedad y los recursos económicos eran escasos. Por ello, se propuso ganar la Beca Permanencia del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación, dirigida a estudiantes de universidades públicas con buen y alto rendimiento académico e insuficientes recursos económicos. Los ganadores de esta beca reciben una manutención mensual para su alimentación, movilidad y útiles de escritorio. 

“Le conté a mi mamá el deseo que tenía de postular y ella me dijo que iba a lograrlo. Entonces decidí prepararme para la siguiente convocatoria”, comenta. 

Sin embargo, al año siguiente las clases y otros servicios se trasladaron a la virtualidad ante el contexto del COVID-19, circunstancias en las que falleció su madre. “Durante mi proceso de duelo había perdido mucho de la motivación que tenía. Comencé a centrar mis esfuerzos solo en el ámbito académico, pero los resultados no eran los esperados. Entonces me di cuenta de que debía crecer y desarrollarme también en otros aspectos. Fue cuando comencé a buscar nuevos aprendizajes”, indica. 

Nuevas oportunidades 

En agosto del 2020, Cinthia ganó la Beca Permanencia, respaldo que le posibilitó iniciar cursos y talleres complementarios, así como de desarrollo personal. En este último, señala, aprendió a mejorar sus habilidades blandas, la gestión de tiempo y organización, herramientas que le han permitido controlar el estrés y planificar mejor sus objetivos. Además, llevó cursos de acompañamiento socioemocional y de bienestar del Pronabec, los que contribuyeron a retomar su actitud positiva y sentirse bien consigo misma. “La beca llegó en el momento indicado. Tuve una mezcla de emociones y aunque ya no tenía a mi mamá, la sentí conmigo en ese momento”, sostiene.   

La joven indica que el proceso para recuperar la motivación fue estimulado por varios factores. “Mi familia, mi espíritu de perseverancia, la fortaleza de mi madre hasta su último día y la red de apoyo que tengo con mis compañeros y amigos, me impulsó a no rendirme”, comenta. Ahora trabaja desde el voluntariado en apoyar a que otros jóvenes también se encaminen a su desarrollo personal. 

En ese nuevo escenario, en febrero de 2022, inició la convocatoria de Talentos en Acción, programa de mentoría entre pares del Pronabec en el que becarios de ciclos avanzados—denominados talentos guía— apoyan y orientan a los ingresantes durante su adaptación a la educación superior. “Cuando me enteré me sentí identificada porque también fui ingresante y tuve muchas dudas en su momento. Me enamoré de los objetivos del programa. Además, era una oportunidad para compartir conocimientos”, explica Cinthia, quien postuló como voluntaria y, tras superar filtros de selección y capacitación, fue aceptada como talento guía.  

Le designaron a Jair Rebatta, talento de Beca 18, a quien orientó y dio soporte, mediante sesiones virtuales, en su etapa de integración a la universidad. El proceso se dividió en tres etapas, según relata Cinthia. La primera se enfocó en la adaptación del becario a su universidad con temas de inducción, en el siguiente se abordó sobre herramientas y técnicas para lograr un mejor rendimiento académico, y la tercera etapa se centró en cómo mantener la motivación para continuar con éxito los estudios. “El objetivo es hacer notar que el camino no siempre será fácil y que, si hay dificultades, solo se debe dar un mayor esfuerzo”, resalta. 

Tras finalizar el programa, Cinthia, ahora estudiante del octavo ciclo, reitera que su participación en él no fue un limitante para progresar en el aspecto académico, sino que fue una oportunidad para conocer y aprender de las experiencias de otros talentos y compartir con ellos. “La motivación que tienen los jóvenes me dejó sorprendida. Salía muy feliz después de cada sesión, sobre todo por la confianza que ponían en mí”, subraya. 

La becaria asegura que seguirá apoyando a los jóvenes desde la posición en la que se encuentre, sobre todo en contribuir a que se tenga un equilibrio en la vida personal y profesional. “Me siento muy orgullosa de ver mi proceso de evolución y crecimiento. Si tenemos la oportunidad de ayudar a alguien a conseguir sus metas sin tener las caídas que pudiésemos haber tenido nosotros, hagámoslo”, sostiene.