Estrategia de unilever durante

La pandemia acentuó la incertidumbre y obligó a las empresas a adaptarse, realizando cambios de procesos en actividades cotidianas. Frente a este contexto, las bodegas ganaron mayor relevancia, al ser identificadas por las familias peruanas como una opción cercana y segura para abastecerse.

Frente a este escenario, Unilever, empresa de consumo masivo, no sólo logró mantener la atención a sus clientes, sino que pudo llegar a nuevos clientes alrededor del país, asegurando el abastecimiento de sus productos a las familias peruanas, pese a la difícil coyuntura. Para ello, la marca replanteó su estrategia, alrededor de tres pilares principales: liderazgo de bienestar, ágil y virtual.

En un contexto de tanta incertidumbre para las familias, la compañía puso en primer plano el cuidado de su equipo comercial, a través del liderazgo de bienestar, con el que generaba condiciones emocionales positivas entre sus trabajadores.

“Desde Unilever cuidamos a nuestro equipo de ventas y buscamos motivarlos en este momento complejo. Lo hicimos, comprometiéndonos con su seguridad, para ello, implementamos el trabajo remoto para todas las funciones posibles, así mismo, pusimos en marcha protocolos de bioseguridad – entregando los equipos de protección personal necesarios- para el trabajo en campo. Además, flexibilizamos nuestra política de incentivos para que, a pesar de los resultados comerciales, los colaboradores pudiesen acceder a premios de venta, impactando en el bienestar de más de 1000 familias de vendedores y mercaderistas a nivel nacional”, añadió Paul Zarak, Gerente Comercial de Unilever Perú.

Adicionalmente – por medio del liderazgo ágil, se flexibilizaron las operaciones logísticas y el modelo de gestión promocional con los canales, asegurando el abastecimiento de productos a los clientes, así como el apoyo en los momentos más duros. Esta agilidad supuso también una dinámica de aprendizaje más rápido, generación de buenas prácticas y su posterior extensión entre los integrantes de la red de distribuidores.

Por otro lado, a través del pilar de liderazgo virtual, los clientes pudieron contar con el acompañamiento de la compañía, pero mediante herramientas digitales. Se pusieron en marcha capacitaciones constantes y se crearon espacios de interacción, donde participaron los equipos de ventas, socios comerciales, entre otros, para conocer los principales lanzamientos. Así mismo, se implementaron visitas virtuales a los puntos de venta lideradas por los supervisores de campo y accesibles vía streaming para el resto del equipo comercial. De este modo, a pesar de la distancia, se mantuvo la comunicación con los dueños de las bodegas, puestos de mercado, farmacias tradicionales y mayoristas, fortaleciendo su vínculo con ellos en un momento difícil, como la pandemia.

Cabe resaltar que la estrategia permitió fortalecer la relación entre los diferentes equipos de trabajo, mejorando en un 30% los despachos programados en comparación con los del 2019. Asimismo, se optimizó la cantidad de despachos semanales entre los diferentes socios comerciales, logrando llevar el portafolio de la empresa a bodegas, farmacias, mercados o mayoristas en las zonas más lejanas del Perú.

“Desde Unilever nos hemos esforzado para seguir brindando la atención de siempre a nuestros clientes, a pesar de la coyuntura difícil que nos tocó vivir. Sin embargo, esta experiencia nos sirvió para implementar nuevos procesos y aprendizajes que nos permitieron mantener abastecido al país y distribuir nuestros productos, mientras cuidamos de nuestra gente”, finalizó Paul Zarak.

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