Reducir el riesgo para mejorar la calidad del aire en las ciudades y en los hogares

Lima.- Actualmente la calidad del aire es una preocupación que comparten individuos y sociedades. Todos estamos constantemente expuestos al humo producido por los vehículos, la industria, el polvo y en algunos casos, hasta al humo de cigarrillo, cuando se es fumador o se está cerca de uno.

El problema para la salud es evidente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en promedio 12,6 millones de personas mueren anualmente por enfermedades asociadas a la mala calidad del aire en el mundo, donde el 23% de las muertes son causadas por la contaminación del aire por combustibles fósiles. En el caso de Perú, el país ocupa el lugar 6 entre los 10 países en América Latina con mayores proporciones de muertes atribuibles a este factor, con un porcentaje de 8.5%, según el estudio realizado por University College London, publicado a inicios de 2021 en la revista Environmental Research. En otras palabras, aunque la tasa no es tan alta comparada con otros países de la región, es una situación a la que se le debe poner atención.

En ese sentido, las autoridades y el sector privado han buscado mecanismos que permitan reducir las partículas dañinas en el aire y por ende reducir el riesgo para la salud que esto signifique para las personas. En las grandes ciudades, las medidas se han enfocado en minimizar el número de vehículos que transitan implementando medidas como el pico y placa, así como otorgar beneficios tributarios a los vehículos híbridos o eléctricos, fomentar el uso del transporte público, la construcción de vías para bicicletas o incluso restringir la movilidad.

Con la llegada de la pandemia, las autoridades se vieron en la obligación de restringir la movilidad de personas y vehículos durante periodos prolongados. Igualmente, por la implementación del teletrabajo millones de personas dejaron de movilizarse diariamente, al tiempo que se cerraron las fronteras y el turismo tanto terrestre como aéreo también disminuyó.

Todo esto impactó positivamente, aunque de forma inesperada, en la calidad del aire. Según el Proyecto Carbono Global de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia adscrita a la ONU, en 2020, durante la cúspide de las restricciones las emisiones cotidianas globales de CO2 llegaron a bajar un 17. En el caso peruano, según el Ministerio de Ambiente, la calidad de aire en Lima mejoró hasta cinco veces durante primeros días de cuarentena.

En el ámbito personal, también se han popularizado acciones que mejoran la calidad del aire de los hogares. Por ejemplo, el uso de los extractores para remover humedad y gases principalmente de baños y cocinas. Por otro lado, se sabe que una de las actividades que genera mayor cantidad de partículas dañinas o potencialmente dañinas en el aire es fumar. La mejor opción siempre será dejar de consumir tabaco o nicotina por completo, sin embargo, para las personas que desean seguir haciéndolo, se debe buscar la forma de reducir el riesgo tanto para el fumador como para los que están a su lado.

En ese sentido, ahora existen una serie de tecnologías libres de humo, como los cigarrillos electrónicos o los sistemas de calentamiento de tabaco, que, al no generar combustión, no producen humo y, por ende, reducen significativamente la exposición de los usuarios, y su entorno, a sustancias dañinas o potencialmente dañinas.

Reducir el riesgo no implica censurar una actividad, pues, aunque la pandemia obligó a ciudades enteras a cerrar sus actividades, esto no es sostenible y eventualmente regresaremos a la normalidad. Las personas y ciudades han vuelto paulatinamente a sus actividades cotidianas para poder garantizar empleos y la sostenibilidad económica de los países. En ese sentido, la pandemia nos ha enseñado que la mejor opción es buscar mecanismos que permitan reducir el riesgo en vez de censurar actividades. Esto representa un reto en la reformulación de políticas, productos y servicios que pone a las personas como el centro de las mismas y, más allá de castigar los ‘malos comportamientos’, celebra los avances y la intención de ser más conscientes de los impactos individuales y colectivos que generan las acciones.

Sobre PMI:

Philip Morris International (PMI) está liderando una transformación en la industria del tabaco para crear un futuro sin humo y en última instancia, sustituir los cigarrillos por productos libres de humo en beneficio de los adultos que de otro modo seguirían fumando, de la sociedad, de la empresa y de sus accionistas. PMI es una empresa tabacalera líder a nivel internacional que se dedica a la fabricación y venta de cigarrillos, así como de productos libres de humo, dispositivos electrónicos asociados y accesorios y otros productos que contienen nicotina, en mercados fuera de los EE.UU. Además, PMI envía versiones de su dispositivo IQOS Platform 1 y consumibles a Altria Group, Inc. para su venta bajo licencia en los EE.UU., donde estos productos han recibido autorizaciones de comercialización por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. en virtud de la vía de solicitud de productos de tabaco previa a la comercialización (PMTA); la FDA también ha autorizado la comercialización de una versión de IQOS y sus consumibles como Producto de Tabaco de Riesgo Modificado (MRTP), considerando que una orden de modificación de la exposición para estos productos es apropiada para promover la salud pública. PMI está construyendo un futuro sobre una nueva categoría de productos libres de humo que, aunque no están libres de riesgo, son una opción mucho mejor que seguir fumando. A través de capacidades multidisciplinarias en el desarrollo de productos, instalaciones de vanguardia y fundamentos científicos, PMI pretende garantizar que sus productos libres de humo satisfagan las preferencias de los consumidores adultos y los rigurosos requisitos reglamentarios. El portafolio de productos libres de humo de PMI incluye productos de calentamiento de tabaco y de vapor con nicotina. A partir del 31 de diciembre de 2020, IQOS está disponible para la venta en 64 mercados en ciudades clave o en todo el país, y PMI estima que aproximadamente 19,1 millones de adultos en todo el mundo ya han cambiado a IQOS y han dejado de fumar. Para más información, visite www.pmi.com y www.pmiscience.com.

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