Pierinelli: consejos para decorar con la tendencia más auténtica, el wabi-sabi

Lima.- El wabi-sabi, como tendencia decorativa, lleva tiempo pisando fuerte en los espacios públicos como restaurantes, cafés o lugares de coworking. Aunque suene a nombre de salsa oriental, sus orígenes nada tienen que ver con la gastronomía. Más allá del aspecto estético, es toda una filosofía y estilo de vida.

Hoy, Carlo Piernielli, CEO de Perinelli, empresa líder en revestimientos de alto valor, habla sobre esta tendencia y brinda algunos consejos para sumergirnos en el mundo Wabi-Sabi, donde la belleza se encuentra en lo imperfecto e incompleto.

En ese sentido, Pierinelli indica que es importante girar nuestra visión de decoración que busca la perfección, hacia aquella que aprecia la imperfección, es decir, lo rústico e industrial y, por qué no, la combinación de ambos. Aquí algunos elementos que muestran este estilo o filosofía:

  • Materiales imperfectos: paredes de derribo, ladrillo visto, ventanas semi-destruidas, portones de madera con grandes cerraduras de otra época. Todos estos elementos son wabi-sabi: objetos de otra vida que se merecen una nueva oportunidad, pero sin tunearlos.
  • Texturas arrugadas: paredes rugosas y ásperas, sin terminar, tejidos de lino o hilo también arrugados. Huye de los acabados pulcros y pulidos.
  • Elementos naturales: el wabi-sabi entronca con la naturaleza. Materiales como el barro, la madera sin tratar, la enea, la piedra en bruto, son perfectos para esta filosofía. Bajo esta misma inspiración, nació la Colección Industrial de Dekton by Cosentinoque cuenta con diseños de gran protagonismo, inspirados en el envejecimiento de piedras y metales.
  • Elementos del pasado: en esta búsqueda por lo auténtico y modesto, los elementos del pasado son ideales especialmente si son de herencia. Es el momento de recuperar esa vieja mesa de cocina, el aparador de la abuela o las damajuanas del pueblo.
  • Colores wabi-sabi: como te habrás podido imaginar, sus tonalidades son las que están en la naturaleza; desde el blanco roto, al gris-piedra, pasando por todos los tonos arena, con alguna concesión al color en el verde oliva y el azul turquesa.

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