El legado de Lima 2019 rinde homenaje a las enfermeras y enfermeros por su labor en la lucha contra el Covid-19

Lima.- Es momento de hacer un alto y rendir un aplauso fuerte a quienes hoy están en la primera línea de batalla, acompañando el esfuerzo de miles de peruanos. Hoy se conmemora el Día del Enfermero(a) Peruano(a), y el Legado de los Juegos Lima 2019 les rinde un merecido homenaje por la noble labor que cumplen en los momentos más difíciles que vive el país por la pandemia del COVID-19. 

Las enfermeras y enfermeros del país vienen entregando su esfuerzo y dedicación, incluso arriesgando sus propias vidas, y las de sus familias. El Legado reconoce y agradece a los 346 profesionales de la salud en enfermería que trabajan en los seis Centros de Atención y Aislamiento Temporales instalados en Lima, Cañete y Huacho que, con su labor han ayudado a que más de 1,200 pacientes se recuperen en los dos meses de iniciadas las labores en estos centros. 

En un sentido video, se conocieron los testimonios del trabajo sacrificado de tres damas que laboran en el Centro de Atención de Cañete, ubicado en el coliseo Lolo Fernández, en representación de todas las enfermeras y enfermeros que laboran en los ambientes que implementó el Legado para combatir al COVID-19. 

Una de ellas es Mariluz Sánchez, quien, a sus 22 años, es la enfermera más joven que labora en dicho centro y una de las más entusiastas por brindar atención a los pacientes. “La enfermería es amor al prójimo, por satisfacer las necesidades de pacientes. Es una labor solidaria, pero muy gratificante cuando ves a tus pacientes recuperados y cuando se van de alta. Me llena el agradecimiento por los pacientes por los cuidados que les damos”.  

“Cuando me voy a casa siento que estoy orgullosa con el trabajo hecho. Ser la enfermera más joven es gratificante. Aprendo mucho de mis compañeros con más experiencia y estoy orgullosa de apoyar a los pacientes. Mi familia está orgullosa de mí y gracias a ellos estoy acá en un centro de atención. A mis colegas en su día, les pido que resistan porque esta la batalla la ganamos todos en equipo”, expresó. 

Ana María Ocaña Janampa, a sus 28 años tuvo que afrontar algunos reparos de su familia cuando les dijo que quería ser enfermera, pero su vocación pudo más. “Siempre quise ser personal de salud desde niña y más aún apoyar en esta dificultad que pasa el país. Mi familia tuvo reparos, pero saben que este es un servicio. A mis colegas les pido que siempre estén pilas, felices y apoyando a los pacientes porque ellos son bien agradecidos. La población debe tomar conciencia porque tener salud es primordial. Muchos tienen este virus y no sobreviven. Ahora es un privilegio vivir. Nosotros estaremos en los centros siempre estamos dándoles ánimos, cuando se deprimen y pendientes de su evolución”, afirmó la enfermera Ocaña. 

En tanto, Jeniffer Lozano Ochoa, de 28 años, siempre soñó con apoyar a los más necesitados. “Ayudar a la gente desde niña era mi vocación. Es un orgullo estar pendiente del cuidado y la atención de las personas que necesitan. Quise estar sirviendo en estos centros, a pesar de los riesgos, porque mi vocación es ayudar. Es emocionante ver a los pacientes cuando se van de alta y se reencuentran con sus familias. Mi familia entendió lo que hago por mi país al ser un trabajo arriesgado. Ellos me apoyaron siempre. A mis colegas les pido que sigan adelante, es agotante, pero nuestros pacientes nos necesitan”, enfatizó.  

A nombre de los pacientes internados en el centro de atención de Cañete, Víctor Alberto Quispe Pérez de 70 años, se encargó de agradecer el trabajo de las enfermeras y enfermeros. “Las enfermeras nos atienden bien, nos tratan con cariño, por eso se merecen la retribución de todos. Ellos siempre están atentos a nuestras necesidades. Valen un Perú las enfermeras de Cañete y del Perú”, señaló don Víctor. 

Lo más gratificante de su labor, según señalaron, es ser testigos del alta de pacientes como don Carlos Saavedra, quien, a sus 72 años, dejó el centro de atención en Cañete al estar recuperado para seguir con su tratamiento en casa. “La atención de las enfermeras es buena, nos atienen de maravilla a todos. Gracias a ellas estoy saliendo”, afirmó muy emocionado don Carlos. 

A través de estas historias, el Proyecto Especial Legado Juegos Panamericanos y Parapanamericanos destaca el trabajo arduo de las enfermeras y enfermeros del Perú, quienes muchas veces laboran sin descanso por estar pendientes de la recuperación de los pacientes. ¡Feliz día del Enfermero Peruano! 

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