Las dificultades de aprendizaje se pueden detectar tempranamente y cuanto antes se detecten mejor

Lima.- Muchas veces hemos escuchado que si un niño invierte las letras “b” por la “d” o si lee “sol” en lugar de “los” serían síntomas de la dislexia. Aún existen creencias erróneas y cierto desconocimiento acerca de la dislexia. Milagros Tapia Montesinos, docente en el Programa de Psicología de la Universidad de Piura, señala que en estudios realizados para identificar el conocimiento que tienen los profesores sobre la dislexia, se encontró que aún se cree que es un problema perceptivo-visual o que tiene que ver con problemas de lateralidad; hipótesis que han sido descartadas por estudios serios y rigurosos.

“Es importante evitar relacionar los problemas de lectura con “madurez” o falta de motivación o que el alumno es vago.  Para lograrlo, es fundamental darle visibilidad a la dislexia y así, el niño con dislexia reciba los apoyos necesarios en la escuela”, señala la docente de la UDEP.

En el año 2002, la Asociación Internacional de Dislexia la definió como una dificultad específica de aprendizaje, de origen neurobiológico, que se caracteriza por dificultades en el reconocimiento preciso y fluido de las palabras. Estas dificultades se deben a un déficit en el componente fonológico y no, a un déficit intelectual, trastornos emocionales, déficits sensoriales, enseñanza lectora inadecuada o falta de oportunidades.

 “Un chico por tener dislexia no está impedido de estudiar una carrera universitaria, pero sí tendrá que hacer más esfuerzo que sus compañeros. Las dificultades de aprendizaje se pueden detectar tempranamente y cuanto antes se detecten mejor. Así evitaremos, no solo exponer al niño al fracaso escolar, sino también secuelas emocionales negativas”, señala Tapia.

Dislexia en el Perú

En cuanto a la prevalencia, existe una gran variabilidad. En el Perú no se ha realizado hasta la fecha ningún estudio general que señale una estadística fiable de la prevalencia de la dislexia. Sin embargo, Tapia Montesinos, docente de la Universidad de Piura, señala que al ser el español una lengua transparente, el porcentaje puede oscilar entre el 3% y 7% cuando se aplican criterios estrictos.

“La gran dificultad a la que nos podemos enfrentar cuando hablamos de dislexia es que el diagnóstico se hace muy tarde.  En este sentido, un desafío es la detección temprana de los niños con riesgo de presentar dificultades de aprendizaje en la lectura. Los estudios nos señalan que los niños que son detectados tempranamente y reciben una intervención adecuada y oportuna tienen un pronóstico más favorable que aquellos que se diagnostican de forma más tardía”, advirtió la docente de la UDEP.