La Casa Paz Soldán recibe el mes de la Patria, con una selecta y bella muestra gráfica

Lima.- En este marco de fervor y entusiasmo patriótico general, la Casa Paz Soldán-joya multidiversa del Centro Histórico de Lima-, abre sus puertas para presentar la exposición gráfica «Julio de Costumbres y Tradiciones de Fiestas Patrias», ocasión en la que exhibirá imágenes de los espectáculos, actos oficiales y cívicos, usos y costumbres  populares y ciudadanos y gastronomía típica y diversa, con que la familia de la Patria hizo memoria recogida y santa, pero a la vez efusión y despliegue vivo y gozoso, de los más apreciados valores y sentimientos de la nacionalidad entre 1821 y 1971.

La muestra estará abierta al público en general durante todo el mes de julio, en salones varios de la hermosa y principal casa que llamó también «de los Paz soldanes», ubicada en el Jirón de la Unión N° 1039. En ella podremos encontrar reproducciones de varias colecciones de acuarelas, que remiten a diversos potajes, viandas y bebidas de diferentes lugares, evolución y factura, pero de consumo típico y casi ritual en el mes patrio, como asimismo también podrán apreciarse  imágenes de indumentaria, vestimenta y trajes regionales y variados, tanto como desfiles, comparsas,  serenatas y demás espectáculos populares, que fueron elementos infaltables de la celebración y del más estentóreo jolgorio popular, durante la mayor parte de los siglos XIX y XX que nos ocupa.

Brillan con luz propia las acuarelas del eximio Pancho Fierro, presentísimo en la mejor ponderación y en el imaginario de todos, quien, con increíble agudeza visual, manejo diestro del color y la forma, y rigurosa fidelidad -no pocas veces irreverente pero exenta de prejuicio-, dibujó personajes llanos o encumbrados,  escenas y situaciones  cotidianas que lo hicieron nuestro costumbrista pictórico por antonomasia, actos rituales y hasta impávidas y rígidas liturgias, expresiones populares o  coyunturas  casuales, entre las que algunas representan  episodios o paisajes estelares de la naciente República Peruana, de las que cabe destacar la del  desfile patrio con la primera bandera peruana creada por el general libertador don José de San Martín, constituyendo toda la obra de Fierro un derroche de la más fina gracia y sabor, pero a la vez un acervo invaluable de certero y agudo conocimiento de nuestra alma, costumbres, sentires y estructuras, colectivos o particulares.

En el caso de las piezas fotográficas  exhibiremos, un álbum que recoge las celebraciones y memoria del Centenario, con el recuento histórico de muchos de los  actos, ceremonias y fanfarrias patrióticas, con que la ciudad de Lima celebró fastuosamente el solemne   aniversario de 1921, pudiendo mencionarse entre tales el espectáculo de luces que se realizó, en cuatro edificios o ambientes urbano monumentales singulares de la ciudad, como  Palacio de Gobierno, Palacio Municipal, Paseo Colón y Plaza de Armas.

Habrá de concitar también necesaria atención y presencia en la muestra, la conmemoración  del Sesquicentenario de la Independencia Nacional, a partir de una colección fotográfica que recopila diversos testimonios, entre ellos los del concurso musical de bandas militares realizado en la Plaza de Acho, y el acto de estado oficial central conmemorativo de tan magna fecha, que llevó a cabo en la Plaza San Martín de Lima el 28 de julio de 1971 con visible masiva concurrencia, como asimismo también el desfile cívico militar que se realizó en la céntrica avenida Brasil el 29 de julio de ese año, que dio inicio con el paso y formación marcial e impecable del primer agrupamiento armado, compuesto por regimientos de vehículos de combate de la Novena División Blindada que flamearon al viento sus estandartes respectivos.

De esa forma, la notable y bella casa limeña – data sus orígenes de los tempranos 1600 y estructuralmente del siglo XVIII-, vuelve a acoger una experiencia artística de primer orden pero sobre todo, ad portas del Bicentenario de la Independencia Nacional, a ser escenario de una interesante iniciativa de encuentro, de memoria, de evocación y de festejo, pero a la vez no menos que eso de reflexión y de afirmación en la vocación, el compromiso y los propósitos más altos, fervientes y permanentes de peruanidad.