“Gracias a Dios por proteger a mi familia”

Trujillo.- César Acuña Peralta consternado por el atentado criminal contra su hermano, en el que resultó muerto su seguridad, Alex Maximiliano Pretell Cabrera, al recibir cuatro impactos de bala; el alcalde de Trujillo y líder de Alianza para el Progreso, lamentó el hecho.

“Es un milagro que Oscar se haya salvado, no me cansaré de agradecer a Dios, en realidad ha vuelto a nacer”, fueron sus primeras palabras de César Acuña, al conocer el cruel suceso.”

Oscar Acuña Peralta, que es ingeniero civil, dedicado a la actividad de la construcción, cuando eran las cuatro de la tarde de hoy, transitaba en su camioneta por la segunda cuadra del jirón Unión, pasaje Hernández y fue interceptado por presuntos marcas, recibió uno de los cinco balazos, que le rozó la cabeza, producto de los disparos de los delincuentes, que aún no han sido identificados por la Policía Nacional.

César Acuña destacó el gesto de nobleza y valentía del efectivo Pretell Cabrera de 30 años, quien protegió a Oscar para evitar que lo maten; enfrentándose a los sicarios recibió cuatro impactos de bala y falleció camino al hospital Lazarte.

Acuña Peralta agradeció la solidaridad de muchas personas que lo han llamado a sus teléfonos móviles, incluso de congresistas, para identificarse con él y con su familia. Está demostrando que ante el crimen, todos debemos estar unidos para reclamar al Presidente Ollanta Humala que dicte políticas claras y recursos para combatir la delincuencia, dijo.

También reconoció la inmediatez y eficiencia con que actuaron los agentes de la Policía de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Trujillo, quienes llegaron al lugar del crimen antes que los efectivos de la PNP. “Fueron los agentes de seguridad ciudadana de la Municipalidad quienes llevaron a mi hermano Oscar a la clínica Sánchez Ferrer”, señaló.
Cesar Acuña ha declarado en los medios de prensa repetidas veces que la ola de violencia en Trujillo se debe a que hay pocos efectivos policiales, y le ha pedido al gobierno que se dicten políticas claras y dispongan los recursos necesarios para combatir la delincuencia organizada de manera inmediata.