Futuro con esperanza

Lima.- Al comenzar un nuevo año es natural tener propósitos, lo cual es una oportunidad de alcanzar nuevas metas, que apuntan a transformarnos, lo primordial ser buenas personas, en beneficio propio pero también de los demás, siendo parte de una familia o del trabajo, o quizás de otros círculos de personas con quienes alternamos, pudiendo ser temporal como los estudios, o permanente dentro de una Congregación.

El futuro es pertinente en forma primordial la salud, que requiere atención de acuerdo a la edad, basado en una conveniente alimentación, y controles médicos que son buenos hábitos para toda la vida, siendo conveniente llevarlo cada día del año,  conscientes de las condiciones adversas que enfrentamos, con sorpresas de enfermedades poco conocidas.

Con el uso del Internet y sus consecuencias buenas y malas para vivir, intelectuales y científicos escriben sobre las innovaciones que nos asedian en estos tiempos, ideas e inventos que mueven el mundo, con mucho énfasis en la inteligencia artificial, y el movimiento feminista mundial, pero también algo que compete a toda la humanidad, el ecosistema sin respuestas de solución.

Debemos superar en lo social, con el ingrediente de conciencia moral, es un factor de integridad en la vida humana, frente a la corrupción en todas las esferas, la delincuencia múltiple, con un ingrediente de afrenta a la mujer, destrucción de la familia, pobreza extrema sin atención básica, las sorpresas climáticas, con incendios forestales, inundaciones y terremotos.

Sin embargo, el futuro de supervivencia debe ser con optimismo, factores desafiantes de superación, debemos afrontar con dignidad, basado en valores y principios que son permanentes, como parte importante el trabajo honrado, un deber que todos debemos hacer con espíritu de contentamiento, el mundo sigue su marcha, nuestra responsabilidad personal es primordial.

Es de gran trascendencia la vida con generosidad, lo cual se expresa materialmente en la caridad fruto del amor, sustentando una fe viva con la certeza de lo que se espera, tomando como ejemplo los antiguos de la historia bíblica, pero también los grandes filósofos de la literatura universal, necesitamos todos una reflexión de nuestro estilo de vida para el nuevo año.

Es pues la Esperanza que nunca se debe perder, porque la Esperanza no avergüenza, es un principio de alto valor espiritual cristiano, cuyo entendimiento nos lleva hacia lo eterno, lo cual permanece para siempre, por cuanto debemos vivir la tragedia del mundo, con una verdad real Cristo viene pronto, es una profecía que se tiene que cumplir.