¿Existe el fracaso escolar? ¿Qué hacer ante los resultados escolares adversos?

Lima.- Para muchos alumnos la situación de desaprobar un curso les genera ansiedad y preocupación por como lo vayan a tomar sus padres. Sienten que han fracasado. Sin embargo, estos procesos forman parte de un aprendizaje bastante importante.

Para escribir este artículo, Freddy Chávez, educador y director regional de Innova Schools, decidió revisar esa idea de llamar ‘fracaso’ cuando un hijo desaprueba un área, el año o el semestre. Fracasar ha parecido siempre una palabra dura, rotunda, irreparable e inconveniente en el contexto educativo.

Es cierto, cuando un alumno desaprueba el año se producen pérdidas difíciles de reparar: el tiempo, los gastos, la adquisición de contenidos, el desarrollo de competencias. En todo caso, si de fracaso se trata, todos hemos fracasado con él.

Es mejor hablar de retos y aprendizajes. El resultado del trabajo siempre regala aprendizajes: cosas que se hicieron bien, otras que se pudieron hacer mejor y otras en las que tenemos tareas pendientes. De esos aprendizajes nacen los retos que corresponde vencer.

Más importante que manifestar nuestro enojo hacia su hijo, es mejor identificar qué debemos hacer para obtener un mejor resultado.

Por eso, estas cuatro ideas podrán ayudarlo a afrontar de mejor manera estos resultados:

  1. Pregúntate primero si hay algo que debiste hacer tú. Muchas veces tu falta de acompañamiento, de seguimiento, motivación o hasta de exigencia en el proceso ha sido la causa de este resultado.
  2. Recuerda que tu hijo está en formación; no esperes que maneje con madurez los momentos difíciles. Si le sumas incluso violencia, amenaza o castigos, haces más difícil su manejo emocional e intelectual.
  3. Un mal resultado no se debe minimizar. Así como castigar no suma, tampoco ayuda considerar que nuestro hijo es la víctima. Es vital ayudarle a ver que él es responsable, según su edad y debe comprometerse (con nuestra ayuda) a mejorar. Y si conviene cortar aquello que no le ayuda a mejorar, como el inadecuado uso de tecnología, hay que hacer que lo entienda y lo asuma.
  4. No lo “castigues” quitándole lo bueno. Si le gusta el deporte, no se lo quites como si eso fuera la causa del problema. El deporte es bueno y le ayuda, si está bien regulado.

Aprovecha en recordar que los hijos serán lo que esperes de ellos y que, como toda persona, necesitan que confíes y que los ayudes. Enséñales a mejorar en la forma en que quisieras que hagan contigo. Verás que siempre se puede cambiar.