¿Cuándo el deporte puede convertirse en un riesgo?

Lima.- Cuando una persona es joven y no tiene mayores molestias físicas suele confiar en que todo está bien. Sin embargo, es necesario estar pendiente porque aún entre los que consideran que llevan una vida saludable, se puede dar un fallecimiento inesperado. Por ello, la red de clínicas SANNA conversó con dos de sus cardiólogos expertos, Raúl Rivera de la Clínica El Golf y Aldo Castañeda de la Clínica San Borja, para advertir sobre las causas y cómo prevenir este tipo de fatalidades.

Los médicos concuerdan en que si bien de las recomendaciones frecuentes para cuidar la salud es realizar deporte, los excesos son malos y más aún si no se han realizado evaluaciones previas para ver el estado físico y el nivel de esfuerzo que pueden hacer.

Así, se pueden encontrar tres tipos de deportistas:

El profesional: Cuenta con evaluación médica constante y a profundidad. Tiene una fuerte carga física por su constancia al practicar deporte y el nivel de competición que necesita.
Recreacional no competitivo: Realiza actividades deportivas de vez en cuando, sin hacer mayor esfuerzo, sin “competir” con otro deportista el el mismo, este no tiene mayor riesgo. Ejemplo: sale a correr periódicamente.
Recreacional competitivo: Cuando se ejercita, lo hace con mucho esfuerzo y actividad intensa, “compite” con otros deportistas y con él mismo, en muchos casos sin haberse evaluado antes. Es el de mayor riesgo. Ejemplo: la persona que se inscribe en una maratón sin haberse preparado antes.

Estos casos no están ligados a realizar un deporte en particular, sino al esfuerzo físico o a una situación de estrés agudo, por ello señalan que el deportista no profesional está más expuesto al riesgo porque no suele evaluarse, por tanto no sabe que está mal nutrido o no reconoce cuando está deshidratado y cuanto más estrés se provoque al cuerpo, el paciente tendrá más riesgo.

Por ello, lo ideal es regular el ejercicio, hacerlo de forma frecuente e ir incrementando el nivel de acuerdo a nuestras posibilidades porque si hacemos un ejercicio intenso de pronto y sin habernos evaluado correctamente (como mínimo, con un electrocardiograma y una prueba de esfuerzo), se puede presentar un evento fatal como una arritmia mortal.

Conoce tu riesgo
La principal causa de la muerte súbita es un problema cardiaco, que sobreviene en el 15% de los casos. Aunque se asocia la palabra “ataque” a un infarto del miocardio, para que se produzca la muerte, tiene que existir alguna complicación como una arritmia o una alteración en el sistema de conducción del corazón.

Para prevenir un caso de este tipo, las personas deben identificar cuáles son sus factores de riesgo, porque si presenta dos o más debe tener especial cuidado. Es importante recordar los antecedentes familiares de muerte súbita (en padres, hermanos, primos) durante la revisión médica, ya que pocos lo mencionan y se enfocan en el estilo de vida inadecuado (sobrepeso, sedentarismo, tabaquismo, estrés, excesivo consumo de café o energizantes, falta de sueño), hipertensión arterial, diabetes, dislipidemia, entre otros. Asimismo, entre los 40 y 50 años, alrededor de 10% de enfermos coronarios pueden tener muerte súbita.

“Todo comienza con la entrevista con un especialista. Averiguamos allí si el paciente era fumador o si presenta lesiones antiguas que no considera importantes. De acuerdo a lo que encontremos se puede establecer el plan de exámenes y/o procedimientos adicionales (electrocardiograma, laboratorio, prueba de esfuerzo, ecocardiografia, etc.) para mantener monitoreado al paciente y a partir de los 40 años deben acudir al médico por lo menos una vez al año”, finalizan.