Colección “Perspectivas de la Música Afroperuana”: El pasado, presente y futuro del ritmo negro del Perú

Lima.- “El cajón es parte de mi cuerpo, es espiritual y él se encarga de hablar por mí”, solía decir Julio ‘Chocolate’ Algendones cuando le preguntaban por su relación con el instrumento que lo convirtió en la figura fundamental de la percusión en el Perú. El pasado 4 de junio, coincidiendo con las celebraciones del Día de la Cultura Afroperuana, la emisión de una síntesis de dos documentales, uno de Robert Bonilla y el otro de Delia Ackerman, dio inicio al lanzamiento de la colección musical “Perspectivas de la música afroperuana”.

El audiovisual sobre el desaparecido músico, quien fuera compañero de grandes cantantes y agrupaciones como Susana Baca, Chabuca Granda, Perú Negro y Perujazz, entre otros, llamado ‘Las Manos de Dios’, precedió la presentación de “Chocolate-Perú Master Percussionist”, su obra maestra que llega a Lima en versión vinilo, LP y CD, tras su lanzamiento en la Madre Patria. Manongo Mujica, investigador y promotor de la música afroperuana, amigo personal de Chocolate y productor de la compilación fue el encargado de introducirla.

“Esta colección viene al mundo de una manera curiosa porque ya existía, pero recién ahora se dan las circunstancias para que crezca. Buscando material para una curaduría de música afroperuana, aparece Luis Alvarado (moderador del coloquio) con Buh Records, sello discográfico de vanguardia que ahora se abre a incluir lo afroperuano”, afirmó Mujica de esta producción.

Por las creencias yorubas de Algendones, “Chocolate es el primer disco esotérico del Perú, cada golpe de su arte es un llamado a una divinidad que nos llevan a escuchar una música que invoca, desde la concepción de la tradición africana… Él tenía la técnica de tocar un ritmo adentro de un ritmo y al infinito y eso es algo que se ha perdido. Este trabajo permite recuperar esos valores de conocimiento que África nos ha dado”, acotó Manongo.

La acuarela sonora de Cotito

“Chocolate tenía una deidad africana, Elegguá, a quien siempre invocaba antes de tocar. Una vez me dijo: si le tocas pidiendo permiso, te abre la puerta. Entonces, ahora mismo ya está circulando su disco y abriendo la puerta a un segundo CD que es ‘Hechicero’, un trabajo de Juan Medrano Cotito, que no es otra cosa que la historia del swing, del goce, de la soltura, como las acuarelas de Pancho Fierro. Es un disco que pinta la vida cotidiana de la comunidad afroperuana”, refirió Mujica de la segunda entrega de su compilado.

En “Hechicero” Cotito prioriza su rol de compositor y en éste se hacen invocaciones a estampas pintadas con el sonido. Además del homenaje a Chocolate está el homenaje a Manuel Vásquez ‘Mangué’ y Eusebio Sirio ‘Pititi’.

Sicretismo y nuevos aires

Del conversatorio tomó parte Luis Sandoval, conocido promotor de la cultura afroperuana, quien hizo aportes desde su experiencia por haber compartido momentos con estos cultores de la percusión, sobre todo respecto al sincretismo religioso que representa ‘Chocolate’ y de quien resaltó la importancia de su trabajo en la conexión interior que tuvo con su música. Conocedor también del trabajo de Cotito, con quien compartió por un tiempo en la agrupación Milenio, destacó a los Hatajos de Negritos como una de las únicas experiencias de cultura viva afroperuana que tenemos en la actualidad.

El académico Fred Rohner destacó el proyecto porque no solo permite mirar hacia el pasado, sino también hacia el futuro de la música negra peruana. “Me gusta el disco de Chocolate, pero sobre todo el de Cotito porque es un homenaje a esa tradición, desde Nicomedes Santa Cruz, con la inclusión de ‘El son de los diablos’ que ha sido una cosa deliciosa”, refirió el subdirector del Instituto de Etnomusicología y profesor del Departamento de Artes Escénicas de la PUCP.

“Hay que pensar un poco en lo que tenemos, una nueva música afroperuana que vale la pena escuchar”, concluyó Rohner.