Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Lima.- Santa Cruz de la Sierra, Bolivia — 24 de septiembre 2018— El pasado 21 de septiembre se conmemoró el Día Internacional de la Paz, y como cada año la Organización de las Naciones Unidas llamó a la reflexión sobre el tema. La Confraternidad Evangélica Ecuatoriana se sumó con una reflexión firmada por su presidente el pastor Estuardo López.

La Alianza Evangélica Latina se adhiere a esta reflexión, que es válida para todos los días. Porque como dijo Jesús en el Sermón del Monte: “Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.” (Mateo 5:9 —RVC)

Continuación reproducimos textualmente la declaración de Ecuador.

La confraternidad evangèlica ecuatoriana en el dìa internacional de la paz

Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de la justicia, reposo y seguridad para siempre. (Isaías 32:37)

Cada 21 de septiembre las Naciones Unidas hace un llamado a celebrar, reflexionar, actuar y orar por la paz. Se celebra el poder que tiene la solidaridad mundial para construir un mundo pacífico y sostenible.

Ello nunca ha sido tan importante como en esta época de desafíos sin precedentes. Han surgido nuevas fuerzas de división que propagan el odio y la intolerancia. El terrorismo alimenta la violencia, mientras que el extremismo violento trata de envenenar la mente de las personas vulnerables y los jóvenes. En las regiones más pobres y menos adelantadas del mundo se producen desastres naturales ligados a factores climáticos que agravan la imperante fragilidad, aumentando la migración forzada y el riesgo de violencia.

La cultura de paz es una cultura de diálogo y prevención, en este contexto, la función que cumplen las Naciones Unidas nunca había sido tan crucial. En la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible se afirma que “no puede haber desarrollo sostenible sin paz, ni paz sin desarrollo sostenible”.

Necesitamos un nuevo enfoque integral para afrontar las causas fundamentales, consolidar el estado de derecho y fomentar el desarrollo sostenible sobre la base del diálogo y el respeto. Estos elementos guían la acción de las Naciones Unidas para construir la paz a través de la educación, la democracia, la libertad de expresión, el diálogo intercultural, el respeto de los derechos humanos, la diversidad cultural y la cooperación científica.

En este Día Internacional de la Paz debemos renovar nuestro compromiso con la solidaridad mundial. Mantener la paz significa cultivarla todos los días, en todas las sociedades, con cada mujer y cada hombre, trabajando codo con codo por un futuro mejor para todos.

Como discípulos de Jesucristo quién fue el Príncipe de la Paz y proclamó el Evangelio de la paz, llamamos a las iglesias evangélicas a orar y trabajar por la paz en Ecuador. A que los locales de reunión y cultos se transformen en santuarios de paz para acoger a niños, jóvenes y mujeres víctimas de la violencia de diferentes formas y a transformarnos en agentes de paz para que nuestras ciudades sean cada vez más pacíficas, seguras y amigables.

La paz os dejo, mi paz os doy;
yo no os la doy como el mundo la da.
No se turbe vuestro corazón,
ni tenga miedo.
(Juan 14:27)

Pastor Estuardo López
Presidente
Confraternidad Evangélica Ecuatoriana
Quito, 21 de septiembre del 2018