Balancea la comida de los niños en verano

Lima.- Hay muchos aspectos por los cuales es necesario balancear y adaptar la alimentación de los niños durante el verano. Y es que en épocas calurosas, el clima sofocante puede hacer que los pequeños sufran cambios en su apetito. A esto se le suman las vacaciones del colegio, cuando los niños tienen más tiempo libre y a veces se acuestan más tarde.

Estos cambios de horario bruscos pueden influir y cambiar las rutinas o las horas del desayuno, almuerzo y cena, lo que debe ser controlado para evitar consecuencias negativas.  Además, en las vacaciones los pequeños suelen gastar más energías con cursos de verano, juegos, paseos o actividades físicas, por lo que requieren más y mejores nutrientes.

Estos consejos del Centro Médico MAPFRE de Independencia te ayudarán a balancear correctamente su alimentación para mantenerlos con una buena salud.

  1. El desayuno debe incluir cereales, fruta, lácteos y proteínas. Los niños suelen jugar y realizar más actividades durante el verano, por lo que es importante potenciar la comida más importante del día: el desayuno.
  2. Balancea todas las comidas (incluyendo líquidos). Para mantener una correcta hidratación, asegúrate de que el niño tome 2 litros de agua al día o más, dependiendo de sus actividades. El líquido también puede venir en frutas o zumos.

Además, es importante aumentar el consumo de frutas y verduras por las grasas, golosinas o comida chatarra que los niños puedan pedir. La hidratación también se gana en el consumo de vegetales.

  1. Meriendas refrescantes: El calor a veces reduce el apetito del menor. Lo mejor es cocinar platos refrescantes como ensaladas, ceviches, verduras, postres a base de frutas frescas o preparaciones frías como la causa rellena, de este modo se inculca una correcta alimentación al pequeño de forma agradable.
  2. Coman en familia: La llegada del verano muchas veces significa relajo y las rutinas establecidas durante el año se olvidan. Desayunar y cenar juntos, en familia, es buena idea para acostumbrarlos a un horario fijo y que los malos hábitos no causen problemas estomacales.
  3. Con mayor actividad física, es común que los niños sufran de disminución de glucosa y requieran más energía. Acompaña las 3 comidas principales del día con 2 o 3 bocadillos saludables, como un sándwich con lechuga, tomate, pollo o atún, ensalada de frutas y postres como arroz con leche. El propósito es suplir la energía que necesitan sin recurrir a los antojos que los niños piden en primera instancia, que usualmente son dulces de las tiendas.